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Internacional

Trump rechaza la hoja de ruta iraní de siete días para reabrir el Estrecho de Ormuz

El presidente Donald Trump declaró el sábado haber rechazado la propuesta iraní de reabrir el Estrecho de Ormuz y poner fin a los combates en Oriente Medio.

Ilustración con Donald Trump
Ilustración: La Era, con imágenes de Daniel Torok (Public domain, Wikimedia Commons)
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el sábado haber rechazado una propuesta presentada por Irán, la cual buscaba reabrir el Estrecho de Ormuz y poner fin a las hostilidades en la región de Oriente Medio. Este rechazo es significativo dado que el Estrecho de Ormuz constituye una vía marítima esencial para el suministro mundial de petróleo, manteniendo el conflicto entre Washington y Teherán en un punto muerto tras casi siete meses de tensión diplomática.

La iniciativa iraní fue formalizada por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Este último comunicó ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York que Teherán había transmitido un plan concreto a Estados Unidos a través de mediadores qataríes. Según Araghchi, si se cumplían las condiciones necesarias, la reapertura del estrecho y la normalización del tránsito marítimo podrían lograrse en un plazo de siete días.

En declaraciones a periodistas fuera de la Casa Blanca el sábado, Trump desestimó categóricamente el acuerdo. El mandatario afirmó: “Rechazo su propuesta. He rechazado su acuerdo”. Además, añadió que las partes buscaban llegar a un acuerdo “porque están perdiendo por goleada”, contrastando esto con la afirmación de que “nosotros estamos ganando por goleada”.

Estados Unidos había impuesto previamente un bloqueo económico a Irán, una medida destinada a presionar a Teherán para que levantara su propio bloqueo en Ormuz, lo que ya había reducido drásticamente el tráfico marítimo por la zona. A pesar de esta presión, Trump reiteró su postura de que Estados Unidos mantenía el control de la vía navegable.

La diplomacia reciente ha mostrado notables inconsistencias en la respuesta de Washington. Mike Hanna, corresponsal de Al Jazeera desde Washington, reportó que la administración presidencial ha oscilado entre el “optimismo extremo, diciendo que ‘las conversaciones van bien'” y, por otro lado, declaraciones como “quiero aniquilar a Irán”. Hanna señaló esta falta de coherencia en la reacción de Washington hacia Teherán, aunque también indicó que, a pesar de las preocupaciones públicas sobre una “guerra sin fin”, “una cosa que ha quedado clara por el presidente Trump es que se siente cómodo en el estado de limbo”.

Adicionalmente, fuentes estadounidenses citadas por The Wall Street Journal indicaron que Trump se mostró escéptico en privado respecto a que Irán fuera a cumplir con sus exigencias. Según dicho medio, Trump habría comunicado a su equipo que consideraba probable una nueva campaña de bombardeos tras las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

En un giro geográfico distinto, el presidente Donald Trump también abordó la situación de Cuba, afirmando que cree que habrá “un acuerdo” con la isla caribeña y que, por lo tanto, no será “necesaria” una intervención militar. Estas declaraciones surgieron después de que CBS News informara que la Reserva del Ejército de Estados Unidos estaba estudiando la posibilidad de proporcionar refuerzos policiales, personal médico y otras unidades de apoyo al Comando Sur de las Fuerzas Armadas para una posible acción militar en la zona.

Desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero en Venezuela, la Administración de Donald Trump había redoblado la presión sobre Cuba, imponiendo un bloqueo petrolero que agravaría su crisis económica. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró en una entrevista con NBC News que Estados Unidos “nunca podrá encontrar justificación” para un ataque militar contra la isla, negando además confirmar reportes sobre el diálogo entre La Habana y Washington.

Estos eventos subrayan la compleja y fluctuante naturaleza del diálogo internacional. Mientras en el Golfo Pérsico las declaraciones públicas de líderes como Trump contradicen las percepciones de escepticismo interno, la región se mantiene en un estado de incertidumbre estratégica, con tensiones geopolíticas que afectan el comercio global y las relaciones bilaterales en el Caribe.

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