La República de Irlanda se impuso a Israel con un marcador de 3-0 en el primer enfrentamiento de la Liga de Naciones de la UEFA, disputado este domingo en Hungría. Este cotejo estuvo envuelto en una intensa controversia política desde su sorteo en febrero, cuando ambos equipos fueron asignados al Grupo B3.
Durante el desarrollo del partido, la tensión ceremonial fue palpable. Los jugadores de la República de Irlanda permanecieron de pie en el campo mientras sonaba el himno nacional israelí, y posteriormente inclinaron la cabeza. Tras la conclusión de los himnos, los equipos no formaron la tradicional fila para el saludo protocolario.
Los capitanes de ambos lados, Dara O’Shea de Irlanda y Manor Solomon de Israel, no intercambiaron saludos ni banderines. Además, los jugadores irlandeses lucieron brazaletes negros durante el encuentro, un gesto que sirvió de protesta por las vidas perdidas en el conflicto en Gaza.
La Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI) confirmó que el uso del negro se realizaba “en reconocimiento a todas las vidas perdidas en el conflicto”, declaró David Courell, director ejecutivo de la FAI. Adicionalmente, el capitán irlandés, Dara O’Shea, se comprometió públicamente a donar la totalidad de sus ingresos obtenidos con el encuentro para asistir a Gaza.
El desarrollo del encuentro se dio en un clima de presión constante para que se boicoteara. Desde el mes de mayo, campañas como ‘Stop The Game’, organizadas por el grupo de presión Irish Sport for Palestine, han instado a la FAI a reconsiderar su participación. Estos grupos argumentan que Israel ha violado los estatutos de la UEFA y la FIFA al permitir que los equipos jueguen en territorio palestino ocupado, pidiendo que se le retire la membresía de ambos organismos.
A pesar de las peticiones, los jugadores votaron a favor de disputar el compromiso durante una larga reunión celebrada el sábado en el hotel de concentración del equipo en Debrecen. Sin embargo, el portero titular, Gavin Bazunu, se convirtió en la única figura de alto perfil en retirarse de la competición. Bazunu emitió una declaración en redes sociales afirmando que consideraba “incorrecto participar” en los próximos partidos.
Su baja afectó a ambas jornadas programadas, incluyendo el partido de vuelta previsto para el 4 de octubre en la localidad serbia de Backa Topola. La FAI informó previamente a Israel que los jugadores irlandeses no realizarían el saludo protocolario, y UEFA aceptó este acuerdo.
Los esfuerzos por boicotear el partido se materializaron en una petición abierta firmada por más de 160 atletas irlandeses, quienes exigieron a la FAI que revisara su decisión de continuar con los juegos. El encuentro se llevó a cabo, a pesar de la presión mediática y las declaraciones de varios atletas de alto nivel sobre la postura política del conflicto.
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