A medida que la fase de grupos del Mundial se acerca a su clímax, la atención mediática se ha centrado en la estructura de la fase eliminatoria del torneo. De los 48 equipos participantes en esta edición, apenas 16 lograrán avanzar al finalizar la etapa de grupos, dejando 32 equipos en la primera ronda de eliminación directa.
Aunque este número reducido puede disminuir la presión percibida ante un mal rendimiento en la fase de grupos, los resultados de esta etapa siguen siendo determinantes para el avance. Los dos mejores equipos de cada uno de los doce grupos de cuatro selecciones se clasificarán directamente a la siguiente ronda.
La mecánica de la clasificación se basa en un sistema de puntos: una victoria suma tres puntos, un empate otorga uno, y la derrota no suma nada. Dado que cada equipo disputa tres partidos, existe un amplio margen de posibilidades para que varias selecciones finalicen la etapa con el mismo puntaje.
Ante el empate en puntos, entran en juego los criterios de desempate, y aquí es donde ha habido cambios significativos. Tradicionalmente, el criterio principal utilizado en Copas Mundiales desde 1970 fue la diferencia de goles, es decir, el balance total entre goles marcados y goles encajados en los tres encuentros. Sin embargo, en esta edición, la prioridad recae en los resultados directos entre las selecciones empates.
Esto significa que, si dos equipos están empatados en puntos y se enfrentaron entre sí durante el torneo, el ganador del enfrentamiento directo terminará con una posición más alta en la tabla. Este cambio asegura que el historial de enfrentamientos directos prevalezca sobre la diferencia de goles.
Aspectos históricos y la programación de partidos
La programación de los partidos de grupos es un tema que ha generado controversia. La regla de programar los encuentros finales de un grupo a la misma hora se remonta al infame partido entre Alemania Occidental y Austria en 1982, conocido como ‘La deshonra de Gijón’. En aquella ocasión, la necesidad de asegurar el avance de ambos equipos, a pesar de los resultados previos, llevó a una polémica que obligó a replantearse la planificación de futuros torneos.
Sin embargo, la fuente también señala que otras ocasiones han generado sospechas, como el partido de la Copa Mundial de 1978 donde Perú sufrió una goleada de 6-0 ante Argentina, mientras que esta última necesitaba una victoria contundente para superar a Brasil.
La jerarquía completa de desempate, tras el resultado directo, establece que la diferencia de goles vuelve a ser el factor decisivo. Si los equipos siguen empatados, se considera el número total de goles marcados. Finalmente, se aplica el ‘Índice de Conducta del Equipo’ (Team Conduct Score), calculado por la cantidad de tarjetas: una tarjeta amarilla resta -1, dos amarillas y una roja restan -3, una expulsión directa resta -4, y amarillo seguido de roja resta -5. Si tras aplicar todos estos criterios la paridad persiste, la decisión recaerá en la clasificación FIFA de inicio del torneo.
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