La matrícula en programas de diplomados en la educación superior chilena experimentó un crecimiento del 560% entre los años 2016 y 2025. Según datos del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), la cantidad de estudiantes pasó de cerca de 9 mil a más de 61 mil en menos de una década.
Este fenómeno marca un cambio en la especialización profesional, con una caída del 48% en la matrícula de postgrados tradicionales como magísteres y doctorados. El número de alumnos en estos programas de largo aliento descendió a 3.810 para el año 2025.
La búsqueda de herramientas de aplicación inmediata y la flexibilidad de duración —un semestre frente a los dos años de un postgrado— impulsan esta tendencia. La digitalización también juega un rol clave, ya que el 70% de los alumnos cursa sus programas de forma remota.
Especialización y nuevas competencias
La Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) lidera la oferta con 15.500 matriculados en 2025. “Los diplomados cumplen un rol muy concreto de conexión: permiten traducir el conocimiento académico en herramientas aplicadas, con impacto directo en el trabajo”, señaló Claudia Halabí, directora de Educación Continua de la institución.
Por su parte, la Universidad de Chile ha integrado la educación continua como una estrategia para responder a cambios tecnológicos y sociales. Patricia Rojas, subdirectora de Educación Continua de dicha casa de estudios, afirmó que el auge responde a la necesidad de abordar problemáticas complejas desde distintas disciplinas.
El perfil del estudiante promedio tiene 35,5 años y busca procesos deupskillingoreskilling. El grupo está compuesto mayoritariamente por mujeres, que representan el 59,6% de la matrícula, frente a un 40,4% de hombres.
Las áreas con mayor demanda se concentran en Administración y Comercio, con 18 mil estudiantes, seguidas por Salud, con más de 15 mil alumnos. El sector de Tecnología e Ingeniería también muestra un crecimiento sostenido, impulsado por programas en ciencia de datos e inteligencia artificial.