La Asamblea General de las Naciones Unidas se convirtió en un escenario de intensa confrontación diplomática el 24 de septiembre de 2026, donde narrativas diametralmente opuestas chocaron en torno al futuro de los palestinos. En un contraste marcado, Benjamin Netanyahu utilizó un discurso combativo para rechazar categóricamente las acusaciones de genocidio. Además, Netanyahu dedicó su intervención a atacar a docenas de líderes mundiales y condenar públicamente a los delegados que abandonaron la sesión.
Por otro lado, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, advirtió que las políticas israelíes han escalado más allá de socavar la solución de dos Estados, poniendo en peligro la “vida y existencia mismas” del pueblo palestino. Las palabras de Abbas fueron transmitidas en formato pregrabado desde su oficina en Ramallah. Este formato se debió a que Estados Unidos denegó visas a la delegación palestina por segundo año consecutivo para asistir al encuentro.
Desde Ramallah, Abbas describió a su pueblo viviendo uno de los períodos más peligrosos de su historia. Citó específicamente “asesinatos, destrucción, hambruna, intentos de desplazamiento, así como una guerra genocida que ha creado una catástrofe humanitaria sin precedentes”. Señaló que las fuerzas israelíes están, según su declaración, erradicando vidas en la Franja de Gaza.
El líder palestino detalló la magnitud de la destrucción, afirmando que “barrios, ciudades, campamentos de refugiados, instituciones, escuelas, universidades, hospitales, mezquitas e iglesias han sido destruidos”. Abbas enfatizó que “cada fundamento de la vida, y el futuro de generaciones enteras, han sido blanco de ataques”.
Respecto al territorio, Abbas calificó las actividades israelíes en Cisjordania ocupada como un “plan colonial malicioso”. Subrayó que los palestinos están siendo forzados hacia el desplazamiento, señalando que las “realidades sobre el terreno” cambian diariamente debido a la construcción de asentamientos israelíes en tierras palestinas. Esta práctica, según Abbas, es ilegal bajo el derecho internacional.
Ante esta situación, Abbas instó a la comunidad internacional a implementar la solución de dos Estados basada en el derecho internacional para garantizar la seguridad. Explicó que “salvar la solución comienza preservando la tierra sobre la que se establecerá el Estado palestino” y protegiendo a sus habitantes. Además, detalló que cualquier período de transición debe conducir a la reunificación de la Franja de Gaza y Cisjordania bajo un único estado palestino con una fuerza armada legítima única.
En el ámbito doméstico, Abbas informó que la Autoridad Palestina planea llevar a cabo elecciones legislativas el 28 de noviembre. Este evento representaría el primer voto de este tipo en dos décadas, aunque el presidente reconoció que existen dudas sobre si se llevará a cabo. Abbas confirmó que la Autoridad Palestina ha completado el programa nacional de reforma al que se había comprometido ante su pueblo y la comunidad internacional.
En marcado contraste con estas declaraciones, la intervención de Benjamin Netanyahu adoptó un tono confrontativo. El mandatario israelí rechazó categóricamente las acusaciones de genocidio. Su discurso se centró en defender las acciones militares de Israel, mientras que también criticó abiertamente a docenas de líderes mundiales y condenó a los delegados que abandonaron la sesión de la Asamblea General.
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