La Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combutibles Fósiles, que inicia este viernes en Santa Marta, Colombia, busca establecer una hoja de ruta para que los países comprometidos avancen en el abandono de los hidrocarburos.
Florencia Ortúzar, directora del Programa de Clima de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), señaló que en Chile el desafío consiste en profundizar este proceso con criterios de justicia, participación y desarrollo territorial.
Según reportó el medio chileno elmostrador.cl, Ortúzar enfatizó que la transición energética no debe limitarse a un cambio de fuente de energía, sino que debe incorporar formas de desarrollo que distribuyan mejor los beneficios e integren a las comunidades locales.
Pilares para una transición duradera
Para que la conferencia en Santa Marta no resulte en un ejercicio meramente declarativo, Ortúzar identificó tres condiciones esenciales. El primer punto es la legitimidad, asegurando que las voces del Sur Global ocupen el centro del debate y no sean solo invitados.
El segundo pilar es la durabilidad de los acuerdos. La funcionaria insistió en que los compromisos deben blindarse contra cambios de gobierno y transformarse en políticas de Estado y legislación interna ejecutable.
Finalmente, la continuidad es clave. Ortúzar sostuvo que no se debe reinventar lo ya avanzado en el Acuerdo de París o las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), sino construir sobre esa base existente.
La experta también vinculó la crisis energética actual con la inestabilidad geopolítica. Mencionó que los conflictos en Medio Oriente y la tensión en el estrecho de Ormuz demuestran que la dependencia de los combustibles fósiles representa un riesgo para la seguridad pública y los derechos humanos.
“La guerra y el cierre del estrecho de Ormuz están demostrando al mundo que la dependencia de los combustibles fósiles no es solo un problema climático, es también un riesgo de seguridad pública”, afirmó Ortúzar.
Respecto a las barreras legales, como los tratados de inversión que protegen proyectos fósiles, la directora de AIDA planteó la posibilidad de formar un bloque regional para renegociar estas cláusulas. El objetivo sería actualizar las reglas del juego para garantizar la soberanía de los Estados sin comprometer la seguridad jurídica de los inversionistas.