Según la columnista Alexis Ibarra, los profesionales están saboteando cada vez más sus marcas personales al priorizar narrativas impecables y sin errores por encima de la conexión humana auténtica.
En una columna reciente, Ibarra sugiere que la tendencia actual del 'storytelling' ha degenerado en 'storyselling', un fenómeno en el que se utilizan plantillas al estilo LinkedIn para ocultar imperfecciones.
Este enfoque crea una "fachada de cristal" que, aunque puede resultar impresionante, no logra conectar con la audiencia debido a su falta de sustancia humana.
La trampa de la perfección
Ibarra señala que muchos profesionales confunden una historia de éxito lineal con una comunicación eficaz. Argumenta que una simple progresión de "del desafío al puesto de CEO" es, en realidad, un informe de resultados más que un relato.
"Las narrativas que realmente logran detener el scroll infinito son aquellas que presentan grietas", escribe Ibarra. Sostiene que el público busca espejos en lugar de expertos infalibles.
Afirma que la verdadera autoridad nace de superar los fracasos en lugar de evitarlos. Compartir la lucha tras un conflicto ético o un proyecto fallido demuestra realidad, no debilidad.
En un mercado saturado de "gurús de cartón", Ibarra sostiene que la autenticidad se ha convertido en la moneda más valiosa.
Recomienda a los profesionales alejarse del networking transaccional para centrarse en la creación de comunidad. Sugiere que una historia sólida actúa como un filtro natural, atrayendo a una "tribu" específica y descartando a quienes no comparten los valores de la marca.
En última instancia, Ibarra anima a las personas a dejar de intentar venderse y, en su lugar, compartir las lecciones aprendidas a través de las dificultades reales. Concluye que, aunque la gente pueda olvidar los indicadores clave de rendimiento, siempre recordará el impacto humano de una voz auténtica.