La Era
14 abr 2026 · Actualizado 11:26 p. m. UTC
Ciencia

Un huevo fósil de 250 millones de años demuestra que los antepasados de los mamíferos ponían huevos

El análisis de un nuevo fósil que contiene un embrión de Lystrosaurus aporta la primera prueba directa de que los antepasados de los mamíferos se reproducían mediante la puesta de huevos.

Tomás Herrera

2 min de lectura

Un equipo internacional de científicos ha confirmado que los antepasados de los mamíferos ponían huevos, gracias al hallazgo de un fósil de 250 millones de años descubierto en Sudáfrica. El espécimen, que contiene un embrión de la criatura herbívora Lystrosaurus en posición fetal, resuelve un misterio de larga data sobre la evolución temprana de los mamíferos.

Los investigadores utilizaron tecnología avanzada de tomografía computarizada por rayos X mediante sincrotrón en la Instalación Europea de Sincrotrón (ESRF) en Francia para examinar el interior del fósil. Los escaneos revelaron una cría perfectamente preservada que murió dentro de su propio cascarón.

"Comprender la reproducción de los antepasados de los mamíferos ha sido un enigma persistente, y este fósil aporta una pieza clave para resolver este rompecabezas", afirmó el Dr. Vincent Fernandez, del ESRF.

Una estrategia de supervivencia

El descubrimiento también arroja luz sobre cómo el Lystrosaurus sobrevivió a la extinción masiva del Pérmico-Triásico, un evento que acabó con la mayor parte de la vida en la Tierra hace aproximadamente 252 millones de años. Esta especie logró prosperar en el calor extremo y las sequías que siguieron a la catástrofe.

Según el estudio publicado en PLOS ONE, es probable que la especie produjera huevos grandes de cáscara blanda. Debido a que estos cascarones carecían de la mineralización dura propia de los huevos de dinosaurio, rara vez se fosilizan, lo que hace que este hallazgo sea excepcionalmente inusual.

La profesora Jennifer Botha, de la Universidad de Witwatersrand, señaló que el espécimen fue identificado por primera vez por el buscador de fósiles John Nyaphula durante una expedición de campo en 2008. Aunque ella sospechaba que el embrión había muerto dentro del huevo, la tecnología para demostrarlo no existía en aquel entonces.

El análisis de la mandíbula del embrión sugiere que las crías nacían en una etapa avanzada de desarrollo. El profesor Julien Benoit observó que la mandíbula inferior aún no se había fusionado, lo que significa que el recién nacido todavía no podía alimentarse por sí mismo.

Los investigadores creen que el gran tamaño de los huevos proporcionaba suficiente vitelo para mantener el desarrollo sin necesidad de leche materna. Esto indica que el Lystrosaurus no amamantaba a sus crías como los mamíferos modernos.

Este estilo de vida de desarrollo rápido e independiente permitió al Lystrosaurus poblar un mundo devastado. Además, los huevos grandes ofrecían una mayor resistencia a la desecación en el inestable clima posterior a la extinción.

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