La cobertura del programa Vivienda Primero en Chile alcanzó apenas un 3,1% durante 2024, según informó el medio elmostrador.cl. De una población de 21.750 personas en situación de calle registradas por el Censo, solo se dispuso de 683 cupos para este año.
Esta cifra evidencia una brecha crítica entre la demanda habitacional y la respuesta estatal. El reporte señala que el problema no radica en el diseño del programa, sino en la falta de escala y voluntad política para ampliar su alcance.
El debate sobre la causa del sinhogarismo
El ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, ha cuestionado la competencia de su cartera en este asunto. En una entrevista con el Hogar de Cristo, el mandatario afirmó que las personas en situación de calle «son personas con adicciones muy fuertes o con problemas de salud mental», sugiriendo que «las puedes poner en un hogar y vuelven a la calle».
Sin embargo, los datos del Anexo Calle del Registro Social de Hogares contradicen la visión del ministro. Según elmedio, solo el 20% de esta población llegó a la calle por consumo problemático de sustancias. El 59% lo hizo por problemas familiares y un 15% por razones económicas.
El reporte de elmostrador.cl detalla que la calle actúa como un factor que agrava las adicciones en lugar de ser su causa inicial. Una persona con diez años de permanencia en la intemperie tiene un 66% más de probabilidad de consumir pasta base que alguien con menos de un año de trayectoria.
El modelo 'Vivienda Primero', implementado desde 2018, ha demostrado resultados positivos en la retención de personas. Entre 2022 y 2024, la tasa de permanencia en vivienda aumentó del 45% al 75%, con algunos proyectos alcanzando el 100% de éxito.
No obstante, el programa enfrenta desafíos estructurales. La población en calle presenta altas tasas de mortalidad y necesidades crecientes de atención en salud física y mental debido al envejecimiento en condiciones precarias.