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Internacional

Kyiv bajo bombardeo ruso mientras Bruselas debate carencias defensivas y fondos congelados

Los ataques con drones rusos continuaron sin cesar sobre Kyiv el lunes 28 de septiembre, golpeando infraestructuras civiles clave en el centro de la capital ucraniana.

Edificio en llamas en Kyiv después de bombardeos rusos, con personal de emergencia en la escena.
Foto: State Emergency Service of Ukraine · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
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Los bombardeos con drones rusos continuaron sin cesar sobre Kyiv el lunes 28 de septiembre de 2026, impactando infraestructuras civiles clave en el centro de la capital ucraniana. Según reportes, los ataques en la ciudad central golpearon edificios no residenciales en los distritos Obolonskyi, Darnytskyi y Shevchenkivskyi. El ataque específico en la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania provocó que el edificio se incendiara, mientras que el alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, condenó estos constantes bombardeos como un “terror puro” cuyo objetivo es desmoralizar a la población civil.

En total, los ataques rusos en Kyiv el lunes resultaron en la muerte de una mujer y dejaron más de 80 personas heridas, además de que se reportaron al menos siete víctimas mortales en general. Las afectaciones se extendieron a bloques de apartamentos, oficinas, estaciones de servicio, centros de datos y sitios culturales. Además de la Academia Nacional de Ciencias, que sufrió daños significativos, se reportó que un centro médico en el centro de la ciudad también fue impactado.

En el contexto de la guerra en curso, la ofensiva rusa no se limitó a Kyiv. Se registraron ataques en otros puntos, como un centro de oficinas en Dnipro, donde murieron tres personas, y ataques en Járkov, Zaporizhzhia y Odesa, donde decenas de personas resultaron heridas. Aunque Moscú afirma que sus objetivos son únicamente militares, Ucrania acusa a Rusia de llevar a cabo ataques sistemáticos contra la infraestructura civil con el fin de paralizar su economía y forzar concesiones en los esfuerzos de paz estancados tras los cuatro años y medio de conflicto.

La redefinición de la seguridad europea y la ‘zona gris’

Paralelamente a los combates en el frente, la Unión Europea está en proceso de redefinir su arquitectura de seguridad ante un entorno geopolítico cada vez más turbulento. Kaja Kallas, la alta representante para Política Exterior y Seguridad, advirtió que la Unión Europea padece “grandes lagunas en las capacidades de defensa” y exigió un esfuerzo concertado para mitigar este vacío. Kallas señaló que Europa necesita rearmarse con mayor rapidez y eficacia para cumplir con sus objetivos establecidos para el año 2030.

Esta preocupación defensiva se ha intensificado tras un Consejo de Ministros de Defensa de la UE, donde se escuchó la primera evaluación de la Agencia Europea de Defensa (EDA) sobre la preparación del club comunitario. Kallas destacó que la UE ha experimentado un cambio decisivo en la escala y el ritmo de la inversión en defensa, el desarrollo de capacidades, la innovación y la capacidad industrial.

El debate se centra en la naturaleza cambiante de la amenaza, que ha trascendido la esfera puramente militar. Bruselas busca implementar un mecanismo de defensa que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó hace dos semanas en un discurso potente, comparándolo con un “artículo 4” de la OTAN. Este mecanismo está diseñado para hacer frente a lo que se denomina la “zona gris”: una gama de amenazas que incluye sabotajes, incursiones con drones, sobrevuelos intimidantes, ciberataques y campañas de desinformación. Estos fenómenos, según el texto, pueden causar estragos económicos, políticos y sociales sin caer estrictamente bajo un protocolo militar tradicional.

Estancamiento en el uso de activos rusos y la ayuda a Ucrania

En el ámbito diplomático y financiero, las discusiones en Bruselas se han centrado en el apoyo a Kyiv y el uso de activos rusos congelados. A pesar de que Suecia reactivó el debate sobre la utilización de más de 200.000 millones de euros (equivalentes a $227 mil millones) en activos rusos el 27 de agosto, el progreso en los círculos de la UE ha sido mínimo.

La urgencia de esta discusión se vio acentuada por la declaración del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien afirmó que Kyiv enfrenta un déficit presupuestario de 27.000 millones de dólares para 2026. Este monto adicional es crucial, ya que los terceros países aún no han cubierto el tercio restante de lo que Ucrania necesita, más allá del préstamo de 90.000 millones de euros que la UE ya ha destinado.

Aunque Ursula von der Leyen había anunciado previamente el plan de usar los activos rusos en su discurso de Estado de la Unión de 2025, la iniciativa se encontró con oposición determinada, notablemente por parte de Bélgica. Los diplomáticos nacionales no han tomado la iniciativa de formular una propuesta clara propia. De hecho, funcionarios de la Comisión Europea informaron a Kyiv Independent que, a pesar del deseo sueco de impulsar la cuestión, esto no se materializará sin una “instrucción clara de los estados miembros” sobre lo que desean hacer.

Ante este vacío de iniciativa gubernamental, la presión se ha trasladado a foros externos. El ex primer ministro británico, Rishi Sunak, se dirigió al periódico The Times el 26 de septiembre, afirmando que “utilizar los activos rusos congelados le mostraría a Putin el acero que cree que nos falta”.

Mientras tanto, en el frente doméstico ucraniano, la tensión se mantiene alta. Además de los ataques en el centro, se reportaron ataques en la región de Volyn Oblast, cerca de la frontera con Polonia. Estos eventos subrayan cómo, mientras las instituciones europeas debaten mecanismos de defensa y la monetización de activos congelados, la infraestructura ucraniana sigue bajo un bombardeo constante y de gran escala.

Fuentes

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