El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó un decreto el 28 de septiembre que coloca la filial rusa de Metro AG, el minorista alemán de alimentos, bajo el control directo del Kremlin. Esta medida implica la transferencia de la división rusa de Metro AG a la ‘administración temporal’ de Torg RUS, una compañía británica que fue creada el 8 de septiembre. Según registros corporativos, Torg RUS es propiedad total de Johannes Tolay, quien funge como director ejecutivo de Metro Rusia.
La propia compañía emitió un comunicado indicando que, si bien la propiedad de Metro Rusia formalmente sigue siendo de Metro AG, el decreto significa que la matriz alemana ya no posee el control operativo sobre sus activos en territorio ruso. Metro AG es reconocido como uno de los minoristas más grandes del mundo, especializándose en la distribución mayorista de alimentos tanto a restaurantes como a hoteles.
Históricamente, la empresa ingresó al mercado ruso en el año 2001 y, en ese momento, operaba con 91 tiendas mayoristas, empleando a aproximadamente 9.000 personas en el país. En un comunicado posterior, Metro señaló que desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania en febrero de 2022, la compañía había tomado diversas medidas para reducir los lazos operacionales entre su negocio en Rusia y su matriz alemana.
Este decreto de Putin surge en un contexto de creciente tensión entre Berlín y Moscú. Dicha tensión se intensificó tras un presunto ataque con drones de origen ruso que fue frustrado en el aeropuerto de Leipzig, Alemania, durante el transcurso del verano. La acción se produce también después de una reunión celebrada el 26 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En dicha reunión, el Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, instó públicamente a Rusia a poner fin a la guerra y a participar en negociaciones. Esta secuencia de eventos subraya un patrón más amplio de acciones estatales por parte de Moscú.
La incautación de activos no es un incidente aislado. Se reporta que Moscú ha procedido a confiscar subsidiarias rusas de empresas occidentales a lo largo de todo el conflicto. Específicamente, el 17 de septiembre, Putin firmó un decreto confiscando activos de varias compañías internacionales, incluyendo a Nestle y Auchan.
Además de estas empresas, otros grupos empresariales colocados bajo gestión gubernamental incluyen a Bati Logistics, FM Logistics y Le Monlid LLC. Los activos de estas entidades, junto con los de Nestle y Auchan, fueron puestos bajo la administración temporal de la sociedad rusa L.E.V. Management, según reportes de medios rusos.
En paralelo a las acciones corporativas y diplomáticas, el conflicto ha tenido un impacto físico en Ucrania. En esta región, Rusia ha dañado propiedades de negocios internacionales mediante ataques con misiles y drones. Se documentó que el 29 de agosto, un ataque ruso causó daños a una instalación de PepsiCo. Asimismo, el 23 de agosto se reportó un ataque contra una fábrica de Mondelez International en la región de Sumy.
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