El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció una gala de honor en la Casa Blanca al mandatario chino, Xi Jinping, durante su visita de Estado de tres días. La ceremonia contó con la presencia de prominentes empresarios tecnológicos estadounidenses, como Elon Musk de SpaceX y Tesla, Lisa Su, CEO de Advanced Micro Devices (AMD), Jensen Huang, CEO de NVIDIA, y Tim Cook, presidente de Apple.
La mesa principal de la gala estuvo encabezada por Trump y su esposa Melania, Xi Jinping y su esposa Peng Liyuan. A ellos se sumaron los mencionados líderes empresariales y sus cónyuges. De los cuatro gigantes tecnológicos presentes, dos de ellos, Lisa Su y Jensen Huang, son originarios de Taiwán, ciudad que comparten como lugar de nacimiento.
Lisa Su, nacida en Tainan el 7 de noviembre de 1969, emigró a Estados Unidos a principios de los años 70. Tras una carrera destacada en empresas como Texas Instruments, IBM y Freescale Semiconductor, asumió en 2014 el puesto de CEO de AMD, compañía a la que salvó de la bancarrota cuando sus acciones valían apenas unos 2 dólares. Hoy, AMD es una de las firmas más fuertes en tecnología. Su esposo, Daniel Lin, también es de origen taiwanés.
Jensen Huang, nacido en Tainan el 17 de febrero de 1963, se mudó a Estados Unidos diez años después, el mismo año que la familia de Lisa Su. Curiosamente, comparten lazos familiares. Huang estudió ingeniería y desarrolló su carrera inicial en empresas tecnológicas hasta que en 1993 fundó NVIDIA, de la que es presidente y CEO. NVIDIA es hoy uno de los jugadores más importantes de la industria tecnológica mundial, y China representa uno de los mercados más potentes para su negocio.
Durante sus encuentros, Xi Jinping siempre colocó el tema de Taiwán sobre la mesa. El régimen de Beijing considera propia la isla democrática que nunca ha estado bajo el gobierno del Partido Comunista Chino. El jefe de estado chino mantiene una campaña militar de acoso permanente sobre Taiwán.
La visita de Xi Jinping, descrita como una celebración de “diplotainment” más que de diplomacia, se inició con Trump rompiendo décadas de precedente al recibir al líder chino en Joint Base Andrews. La agenda incluyó un recorrido por el nuevo helipad de Trump y el helicóptero Marine One. Trump describió una reunión de 90 minutos como “genial” y reveló que Xi “tiene un gran interés en el granito”.
Julian Gewirtz, exfuncionario de la administración Biden, señaló que “la principal conclusión es que Trump ha mostrado un extraordinario grado de deferencia hacia Xi Jinping”. Las expectativas de avances sustanciales eran bajas, y los resultados, según expertos, cayeron por debajo de ellas.
Uno de los temas centrales en la relación EE.UU.-China es el comercio. El año pasado, Trump impuso sucesivas rondas de aranceles a productos chinos, acusando a China de prácticas desleales que contribuyeron a la pérdida de 3.7 millones de empleos en EE.UU. y a la inflación del déficit comercial. Los aranceles buscaban suprimir el volumen de importaciones chinas a EE.UU. y presionar a China.
Si bien el déficit comercial de EE.UU. con China en 2025 se redujo a 200 mil millones de dólares, frente a casi 300 mil millones en 2024, expertos han notado que parte de esta disminución se debe a que bienes chinos se envían a EE.UU. a través de terceros países. Esta tendencia se ve subrayada por el hecho de que el superávit comercial de China superó un récord de 1 billón de dólares el año pasado. Dado que EE.UU. y China representan el 43% del PIB mundial, su guerra comercial tiene implicaciones de gran alcance para la economía global.
La cumbre también coincidió con la noticia de que al menos seis hospitales en Estados Unidos han acordado dejar de ofrecer tratamientos de transición de género a jóvenes transgénero, como parte de acuerdos alcanzados con el Departamento de Justicia. Estos pactos ponen fin a investigaciones sobre atención previa y evitan que los hospitales se vean obligados a entregar expedientes de pacientes. Los acuerdos más recientes se concretaron la semana pasada.
Hospitales como NYU Langone de la Universidad de Nueva York y los centros médicos de la Universidad de Pittsburgh se comprometieron a no administrar bloqueadores de la pubertad ni hormonas, ni a realizar cirugías de afirmación de género a pacientes menores de 19 años. La Casa Blanca denomina a estos últimos procedimientos “operaciones de rechazo del sexo”.
El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, declaró que el Departamento de Justicia “lucha por proteger a los niños de nuestra nación y trabaja incansablemente para alcanzar acuerdos con hospitales a fin de poner fin a la llamada ‘atención de afirmación de género’ para menores”. A pesar de llegar a tratos, algunos hospitales señalan no haber actuado de manera indebida. Eliel Cruz, cofundador del Gender Liberation Movement, afirmó al respecto: “Es un precedente realmente peligroso que se permita al gobierno federal politizar la atención médica de un grupo de personas y ponerle fin”.
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