Noticias de Chile: actualidad, economia, tecnologia y ciencia.

04:11 CLT · martes, 30 de junio de 2026 La Era Chile · CL

Futbol

Marruecos revoluciona el mapa del talento: cómo la selección norteafricana capturó jugadores europeos

La decisión de Hakim Ziyech de representar a Marruecos, nacido en Holanda, alteró la percepción histórica y marcó el inicio de una estrategia de desarrollo de talento sin precedentes para la Federación Marroquí de Fútbol.

Publicidad

El Mundial de la FIFA es siempre más que fútbol; es un punto de encuentro para la historia, la identidad y la migración. Pocos partidos en el Mundial 2026 ilustran esta intersección de manera tan completa como el enfrentamiento entre Holanda y Marruecos.

Ambos equipos avanzan invictos en sus respectivos grupos. Holanda se posiciona como el líder del Grupo F, anotando diez goles, mientras que Marruecos acumula siete puntos con un grupo que incluye a Escocia y Haití.

Sin embargo, la relevancia de este encuentro trasciende las tablas de clasificación. La identidad, la pertenencia y la herencia cultural se han vuelto temas centrales en el deporte internacional. La trayectoria de los jugadores de ascendencia marroquí en Europa narra una transformación profunda en las dinámicas de las federaciones.

Durante décadas, la creencia general dictaba que un futbolista de herencia marroquí con talento suficiente para el Oranje elegiría inevitablemente a los Países Bajos. Esa suposición ya no se sostiene.

El punto de inflexión se remonta a Dries Boussatta, nacido en Ámsterdam. En 1998, fue el primer jugador nacido en suelo holandés de ascendencia marroquí en debutar por Holanda. Aunque Boussatta más tarde disputó partidos con Marruecos, el cambio estructural fue gradual.

Este giro no se explica solo por la política. Para muchos futbolistas de doble nacionalidad, la elección resulta profundamente personal, moldeada por la familia, la cultura y las oportunidades, más allá de los pasaportes o los debates públicos.

La Federación Marroquí de Fútbol ha cambiado fundamentalmente su relación con el talento europeo. La escala de este cambio es notable: casi uno de cada cuatro jugadores en la plantilla del Mundial 2026 nació fuera del país que representan.

Marruecos personifica esta evolución. De los 26 jugadores de la plantilla de Mohamed Ouahbi, diecinueve nacieron fuera del territorio nacional. Durante el sorteo del grupo contra Brasil, Marruecos se convirtió en el primer equipo de la historia en presentar un once formado enteramente por jugadores nacidos en el extranjero.

Esto no es casualidad demográfica. Hace más de una década, la Federación Real Marroquí de Fútbol invirtió fuertemente en identificar talento de doble nacionalidad por toda Europa. Enviaron cazatalentos a Francia, Bélgica, España y los Países Bajos, no solo para vigilar jóvenes promesas, sino para vincularse con ellas y sus familias mucho antes de que el fútbol internacional profesional entrara en juego.

Según Pim Verbeek, exdirector técnico marroquí, el reclutamiento se extendió más allá del deportista; argumentó que la familia a menudo jugó un papel tan importante como el propio fútbol al definir la decisión de un jugador.

Esta política redefinió el destino internacional del equipo. Para el Mundial 2018, cinco miembros del plantel habían nacido en los Países Bajos. Cuatro años después, cuando Marruecos alcanzó la semifinal del Mundial, contaba con catorce jugadores nacidos en el extranjero.

El evento que simbolizó el cambio fue la carrera de Hakim Ziyech. Nacido en Dronten y formado íntegramente en el sistema holandés, Ziyech representó a Holanda en categorías inferiores y recibió incluso una convocatoria para el equipo principal en 2015. Sin embargo, cuando sintió que el cuerpo técnico holandés cambiaba tras la salida de Guus Hiddink, Ziyech encontró en Marruecos un equipo que lo consideró indispensable.

Cuando Ziyech eligió a Marruecos ese mismo año, la sorpresa fue general en los Países Bajos. Su explicación fue sencilla: “Siempre me he sentido marroquí. Se elige con el corazón”.

La decisión de Ziyech alteró las percepciones en ambos lados. Marruecos vio cómo muchos de sus talentos más brillantes elegían las potencias establecidas del fútbol europeo; de repente, uno de los jugadores destacados de la Eredivisie comprometió su futuro internacional con los Leones del Atlas en lugar del Oranje.

Otros siguieron la tendencia: Noussair Mazraoui nació en Leiderdorp y pasó por la academia de Ajax; Sofyan Amrabat creció en Huizen; Anass Salah-Eddine pasó por el fútbol holandés antes de comprometerse con Marruecos. Ismael Saibari, aunque nacido en España, fue casi enteramente formado en la academia del PSV Eindhoven.

Publicidad

Fuentes

Comentarios

Markdown lite: **bold**, *italic*, [link](https://example.com).

Publicidad

Historias relacionadas