Investigadores de la Universidad Estatal de Michigan han descubierto que la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, puede debilitar el sistema inmunitario en los adultos.
El estudio, dirigido por la investigadora de salud ambiental Courtney Carignan, indica que las personas con niveles más altos de estos "químicos eternos" en la sangre producen menos anticuerpos protectores al enfrentarse a nuevos virus.
Los PFAS son compuestos químicos de origen sintético que se utilizan en productos como utensilios de cocina antiadherentes, tejidos resistentes a las manchas y espumas contra incendios. Estas sustancias no se degradan fácilmente y pueden acumularse en el cuerpo humano durante periodos prolongados.
Un compuesto específico, el ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS), puede permanecer en el organismo durante casi una década. Esta persistencia lo convierte en un marcador fundamental para medir la exposición a largo plazo.
Impacto en la producción de anticuerpos
Carignan describió a los anticuerpos como "pequeños soldados" que ayudan al cuerpo a reconocer y combatir infecciones. Cuando estos anticuerpos no se producen en cantidades suficientes, la capacidad del organismo para luchar contra las enfermedades disminuye.
"Estos resultados plantean preocupaciones importantes sobre cómo la exposición prolongada a los PFAS reduce la capacidad del cuerpo para responder a las infecciones, incluso en la edad adulta", afirmó Carignan.
El estudio reveló que el efecto fue más pronunciado en hombres, adultos mayores y personas con sobrepeso, grupos que suelen presentar niveles más altos de PFAS.
Para algunos, el impacto biológico ya es una realidad personal. Tobyn McNaughton, una madre residente en Michigan, relató que la exposición de su familia al agua potable contaminada provocó que las vacunas de la infancia de su hijo fueran menos eficaces debido a un sistema inmunitario comprometido.
"Somos personas envenenadas", afirmó McNaughton, señalando que este hallazgo cambió la percepción de su familia sobre la salud.
Carignan señaló que, si bien estudios previos en adultos arrojaron resultados mixtos, la reciente pandemia permitió a los investigadores observar en tiempo real cómo responde el sistema inmunitario ante un nuevo virus. Esto ofreció una perspectiva más clara sobre cómo los PFAS afectan la producción de anticuerpos.
Estos hallazgos se producen en un momento en que la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. continúa implementando nuevos estándares de agua potable para ciertos compuestos de PFAS. Carignan enfatizó que reducir los niveles en el agua potable es una vía fundamental para proteger la salud pública.
"La exposición a los PFAS es generalizada, pero también es prevenible", concluyó Carignan.