El presidente Donald Trump lanzó este domingo una agresiva crítica pública contra el Papa León XIV, tachando al pontífice —de origen estadounidense— de «terrible» por su visión de la política exterior. Las declaraciones del mandatario se produjeron tras el llamamiento a la paz que el Papa hizo este fin de semana en relación con la actual guerra entre Estados Unidos e Irán.
En declaraciones a la prensa en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, Trump afirmó que «no es un gran admirador» del líder de la Iglesia Católica. El presidente describió al Papa como una figura excesivamente liberal que no sabe cómo combatir la delincuencia de manera efectiva.
«No soy un gran admirador del Papa León. Es una persona muy liberal y es un hombre que no cree en detener el crimen», declaró Trump. Además, el presidente acusó al pontífice de mostrarse indulgente con una nación que busca desarrollar capacidades nucleares.
En una publicación posterior en Truth Social, Trump reafirmó su postura. Escribió: «No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear», y calificó al líder religioso de ser «DÉBIL contra el crimen».
Aumento de las tensiones diplomáticas
El conflicto tiene su origen en el reciente discurso del Papa en la Basílica de San Pedro, donde condenó la «ilusión de omnipotencia» que impulsa el conflicto actual. El pontífice instó a los líderes mundiales a abandonar la «idolatría del yo y del dinero» y a poner fin a la violencia.
Trump sugirió que la elección del Papa fue una maniobra estratégica del Vaticano para socavar su administración. «Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano», afirmó, asegurando que la Iglesia eligió a un líder estadounidense específicamente para contrarrestar su presidencia.
Tras sus comentarios, el presidente compartió en redes sociales una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparecía vestido con ropas religiosas realizando un acto de sanación. Esto sigue la tendencia de la Casa Blanca de difundir imágenes creadas por IA que presentan al presidente.
A pesar de la hostilidad pública, tanto la Casa Blanca como el Vaticano han rechazado formalmente los informes sobre una ruptura profunda. Informes mediáticos previos alegaban que un funcionario del Pentágono había dado una «amarga reprimenda» al enviado del Vaticano, el cardenal Christophe Pierre, en enero, respecto a la postura de la Iglesia sobre las acciones militares de Estados Unidos.
El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, desestimó dichos informes, afirmando que el relato de la reunión «no corresponde a la verdad de ninguna manera». Aunque la Santa Sede insiste en que las relaciones diplomáticas siguen siendo profesionales, las últimas declaraciones públicas del presidente sugieren una creciente brecha ideológica entre ambas instituciones.