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2 may 2026 · Actualizado 12:41 p. m. UTC
Economía

Un video viral del CEO de McDonald's evidencia el cambio en la percepción del consumidor sobre la comida rápida

Un video promocional protagonizado por el CEO de McDonald's, Chris Kempczinski, ha tenido un efecto contraproducente, subrayando la creciente percepción pública de que la comida rápida se ha convertido en un producto industrial manufacturado más que en una comida real.

Lucía Paredes

2 min de lectura

Un video viral del CEO de McDonald's evidencia el cambio en la percepción del consumidor sobre la comida rápida
Foto: nrn.com

El CEO de McDonald's, Chris Kempczinski, se enfrentó esta semana a una inesperada reacción negativa tras publicar un video promocional en el que probaba la nueva hamburguesa 'Big Arch' de la compañía. Aunque el clip pretendía humanizar la marca, la forma poco natural en la que el ejecutivo manipuló el producto convirtió la estrategia de marketing en un fenómeno viral por las razones equivocadas.

Los usuarios de redes sociales se burlaron de la interacción, señalando que la puesta en escena hacía que el producto resultara menos apetecible. Los críticos argumentaron que el intento de proyectar cercanía se sintió forzado, dejando al descubierto la creciente brecha entre el marketing corporativo y la realidad del consumidor.

De comida a producto manufacturado

Este incidente refleja un cambio cultural más amplio en la forma en que los consumidores clasifican la comida rápida. Según análisis del sector realizados por Xataka, muchos comensales ya no ven estas opciones como comidas ocasionales, sino como productos industriales altamente diseñados.

Kempczinski ha declarado anteriormente que come en sus propios restaurantes varias veces por semana. Sin embargo, cuando la empresa intenta difundir este estilo de vida, las escenas suelen percibirse como artificiales. Esta desconexión sugiere una deslegitimación simbólica de la marca, donde la naturaleza industrial del proceso de producción se vuelve imposible de ocultar.

Durante décadas, la comida rápida se comercializó como una conveniencia práctica y moderna. Hoy en día, las generaciones más jóvenes examinan con una intensidad sin precedentes las listas de ingredientes, el procesamiento industrial y los efectos a largo plazo de los alimentos ultraprocesados.

Los expertos del mercado señalan que la obsesión por la eficiencia, la vida útil y la escalabilidad masiva ha relegado la preparación de los alimentos a un segundo plano. Productos como los 'boles de comida' o las hamburguesas estandarizadas están diseñados principalmente para un ensamblaje y distribución rápidos, priorizando la logística sobre la experiencia culinaria.

Las investigaciones sobre la percepción alimentaria muestran que los consumidores etiquetan cada vez más los productos ultraprocesados como 'artificiales'. Incluso quienes acuden a cadenas como McDonald's o Burger King por conveniencia, a menudo clasifican esta comida como un producto distinto y no tradicional, separado de la nutrición convencional.

Las redes sociales han acelerado esta tendencia. Las plataformas están saturadas de imágenes de comida 'limpia' o 'saludable', elevando estos productos a la categoría de símbolo de estatus. Por el contrario, la lógica de escala rápida de la industria de la comida rápida parece cada vez más incompatible con las preferencias modernas, ya que la búsqueda de volumen hace que el producto final se sienta más optimizado para la cadena de montaje que para la mesa del comedor.

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