Nuevas alzas en los precios de las gasolinas y el diésel se perfilan para las próximas tres semanas en Chile, según proyecciones del Centro de Estudios Clapes UC. El informe anticipa un incremento de aproximadamente $63 por litro para el diésel y de $36,5 para las gasolinas.
La Enap debe informar oficialmente los cambios de precios durante la tarde de este miércoles. Los cálculos actuales reflejan la presión ejercida por la escalada de la guerra en Medio Oriente, que ha afectado la infraestructura iraní y el flujo en el Estancamiento de Ormuz.
Factores que impulsan el alza
El centro de estudios vincula la tendencia al alza con la alta incertidumbre global y la presión sobre el precio internacional del crudo. El bloqueo marítimo anunciado por Estados Unidos en Irán provocó que los precios del barril de Brent rebotaran por encima de los US$100 este lunes.
El tipo de cambio también juega un rol determinante. El dólar en Chile ronda actualmente los $900, lo que impacta directamente en el costo de importación de los combustibles.
“Debido al período relevante para el cálculo del precio de los combustibles captura parte del alza de marzo, para las gasolinas se proyecta un alza de $36,5 por litro”, detalló el informe de Clapes UC.
Este fenómeno se explica por la reciente modificación del Ejecutivo el pasado 23 de marzo. La nueva normativa establece que el cálculo de la paridad de importación considere cuatro semanas de datos internacionales en lugar de dos.
Para el diésel, la subida sería más pronunciada. El informe señala que esto responde al encarecimiento mayor de este combustible en los mercados internacionales en comparación con las gasolinas.
El Mecanismo de Protección al Consumidor de Combustibles (MEPCO) actúa actualmente como un moderador de estos precios. Según los analistas, sin la operación de este mecanismo, las alzas podrían alcanzar los $73 para las gasolinas y superar los $100 para el diésel.
El panorama podría cambiar hacia el 7 de mayo si se observa una tendencia a la baja en el petróleo y el dólar. No obstante, la evolución del conflicto internacional mantiene la incertidumbre sobre los costos energéticos.