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7 may 2026 · Actualizado 08:47 a. m. UTC
Ciencia

La sociedad percibe el control coercitivo como menos grave cuando las víctimas son hombres

Un estudio publicado en la revista Sex Roles revela que la sociedad tiende a subestimar sistemáticamente la gravedad del abuso psicológico y emocional cuando la víctima es hombre.

Tomás Herrera

2 min de lectura

La sociedad percibe el control coercitivo como menos grave cuando las víctimas son hombres
Conceptual image regarding psychological support and domestic abuse awareness.

La percepción pública sobre la violencia doméstica suele pasar por alto a las víctimas masculinas, según un nuevo estudio publicado en la revista Sex Roles. La investigación indica que los observadores consideran que el control coercitivo —un patrón de comportamiento basado en la dominación, el aislamiento y la intimidación— es significativamente menos dañino cuando la víctima es un hombre en comparación con una mujer.

El control coercitivo funciona como una campaña sostenida para despojar a la pareja de su independencia. Aunque las campañas de salud pública se han centrado históricamente en relaciones heterosexuales donde las mujeres son el objetivo, estos nuevos hallazgos sugieren que los estereotipos sociales crean un punto ciego para otros grupos demográficos, incluidos los hombres y las personas LGBTQ+.

El impacto del sesgo de género en la percepción de las víctimas

El estudio destaca cómo las expectativas de género profundamente arraigadas influyen en la empatía pública. Debido a que las narrativas tradicionales sobre la violencia de pareja se centran en las víctimas femeninas, los observadores son menos propensos a clasificar los comportamientos de control como abuso cuando ocurren a la inversa o dentro de parejas del mismo sexo.

Los investigadores señalaron que esta brecha de percepción deja a muchos hombres sin sistemas de apoyo adecuados. Cuando el público no reconoce la gravedad del abuso no físico, se complican los esfuerzos de las víctimas para buscar ayuda o recursos legales.

Al centrarse casi exclusivamente en un solo grupo demográfico en las campañas de concienciación, la sociedad ha minimizado involuntariamente las experiencias de otros. El estudio concluye que estos hallazgos reflejan un problema más amplio sobre cómo se interpretan las dinámicas de relación a través del lente de las expectativas de género. De cara al futuro, los expertos sugieren que la educación pública debe ampliarse para reconocer que el control coercitivo es un problema universal, independientemente del género de la víctima.

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