Un cierre más fuerte de lo esperado
El desempeño económico de Chile en 2025 superó las expectativas, con el Banco Central de Chile reportando un crecimiento anual del PIB del 2,5%. Esta cifra representa una revisión al alza modesta pero significativa respecto a la proyección inicial del 2,3% derivada de los datos anteriores del Imacec (Índice Mensual de Actividad Económica). El resultado se alinea con las propias metas del gobierno, proporcionando una conclusión estable para el año fiscal 2025.
Con estos últimos datos, el crecimiento económico promedio durante la administración del presidente Gabriel Boric (2022–2025) se sitúa en un 2%. Al contextualizarlo frente a administraciones anteriores, este desempeño se ubica por encima del segundo mandato de Michelle Bachelet (1,8%), pero permanece por debajo de las tasas de crecimiento registradas por predecesores como Patricio Aylwin (7,4%), Eduardo Frei (5,5%) y Ricardo Lagos (4,8%).
Motores del crecimiento: Consumo e inversión
Según el Banco Central, el principal motor detrás de la expansión de 2025 fue la demanda interna, que creció un 4,2%. Este crecimiento se equilibró en dos pilares clave: el consumo de los hogares y la inversión de capital.
El consumo de los hogares aumentó un 2,7%, con incrementos notables en todos los segmentos. El gasto en bienes no duraderos —particularmente alimentos y vestuario— lideró el avance, seguido de cerca por un aumento en la demanda de servicios, específicamente en los sectores de salud, hotelería y restaurantes. Además, el sector tecnológico experimentó un impulso en las ventas de bienes duraderos, mientras que el gasto público contribuyó al crecimiento general con un aumento del 3%, atribuido en gran medida a la expansión de los gastos en salud pública.
La inversión también mostró una vitalidad notable, expandiéndose un 8,9%. Esto fue impulsado en gran medida por la formación bruta de capital fijo, que aumentó un 7,0%, alimentada por adquisiciones significativas en equipos de transporte y maquinaria eléctrica. Los proyectos de construcción e ingeniería también proporcionaron una contribución secundaria, aunque significativa, al panorama de inversión.
Comercio exterior y desempeño sectorial
La balanza comercial de Chile reflejó una economía dinámica. Las exportaciones crecieron un 4,6%, impulsadas por un sólido desempeño en la industria frutícola —notablemente cerezas y frutos secos— así como en el oro y productos alimenticios. El sector de exportación de servicios también experimentó un repunte, principalmente debido al aumento del gasto en turismo.
Sin embargo, las importaciones superaron a las exportaciones, creciendo un 10,5%. Este aumento fue en gran medida consistente con las necesidades industriales del país, ya que la nación importó mayores volúmenes de maquinaria, electrónica y vehículos de transporte para apoyar la infraestructura nacional y la demanda de los consumidores.
Desde una perspectiva sectorial, la economía fue respaldada por una actividad robusta en los sectores de comercio, manufactura y servicios empresariales. Por el contrario, el sector minero y el sector de servicios básicos (electricidad, gas y agua) experimentaron contracciones, actuando como un lastre para lo que podría haber sido una cifra de crecimiento aún mayor.
Revisiones de datos y perspectivas a largo plazo
De acuerdo con su política estándar de revisión de cuentas nacionales, el Banco Central también actualizó las cifras de años anteriores. El crecimiento de 2023 fue revisado al alza en dos décimas hasta el 0,7%, y el de 2024 fue ajustado de manera similar del 2,6% al 2,8%. Estas revisiones, combinadas con el balance final de 2025, destacan una trayectoria económica resiliente. A medida que el país avanza, la combinación de un crecimiento del 4,0% en el ingreso nacional bruto disponible real y una tasa de ahorro saludable sugiere que la economía chilena entra en el próximo ciclo con una base estable, a pesar de los desafíos continuos de las fluctuaciones del mercado global.