Chile atraviesa un proceso de envejecimiento poblacional sin precedentes que transformará su estructura demográfica en las próximas décadas. Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la esperanza de vida al nacer en el país subirá de 81,1 años en 2024 a más de 88 años hacia el año 2070.
Este incremento de longevidad se suma a una caída sostenida en la tasa de fecundidad. El fenómeno está alterando la forma de la pirámide poblacional, que está transitando hacia una estructura de 'tonel' o incluso invertida, similar a la de Japón o Alemania.
La velocidad del cambio en Chile es significativamente mayor que en otros países desarrollados. Mientras Francia tardó más de 150 años en duplicar su población mayor, Chile completará este proceso en menos de 30 años.
Desafíos para el sistema de seguridad social
La rapidez de esta transición reduce el tiempo disponible para adaptar las instituciones nacionales. El índice de envejecimiento, que mide a los mayores de 65 años por cada 100 menores de 15, superará la unidad este mismo año.
Para el 2045, se estima que los adultos mayores triplicarán a la población infantil. Hacia 2070, la relación se proyecta de 600 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años.
Esta nueva realidad presiona directamente la sostenibilidad del sistema de pensiones. El modelo actual, diseñado para una expectativa de vida de entre 70 y 75 años, enfrenta hoy jubilaciones que pueden extenderse por más de dos décadas.
El sistema de salud también deberá enfrentar una demanda creciente de atención geriátrica y tratamiento de enfermedades crónicas. El aumento de la longevidad exige una readecuación de la red asistencial y la formación de capital humano especializado.
En cuanto a la brecha de género, las mujeres chilenas viven, en promedio, entre 5 y 6 años más que los hombres. En 2024, la esperanza de vida femenina alcanzó los 84 años, frente a los 79 años de la población masculina.
El déficit estructural de infraestructura para cuidados representa otro de los puntos críticos. El país requiere soluciones anticipadas para garantizar que la población de edad avanzada cuente con sistemas de protección que aseguren una vejez digna.