El debate público sobre la agenda científica y tecnológica de Chile atraviesa un periodo de incertidumbre institucional, marcado por críticas a la coherencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Según un análisis publicado en El Mostrador, la actual estrategia nacional carece de una visión clara para garantizar la soberanía del país en sectores críticos como la inteligencia artificial.
El plan gubernamental 'Choose Chile' es reconocido por su diagnóstico acertado sobre la necesidad de infraestructura digital y capacidades en inteligencia artificial. Sin embargo, el modelo de ejecución es cuestionado por priorizar la atracción de inversión extranjera en centros de datos a costa de entregar datos públicos a grandes corporaciones tecnológicas. El medio sostiene que esta estrategia reduce al país a un rol de usuario de tecnologías desarrolladas en el exterior, limitando su capacidad de desarrollo soberano.
La crítica central apunta a que el modelo actual se asemeja a una operación de subcontratación, donde Chile aporta el territorio y los insumos, mientras que la propiedad intelectual y el control tecnológico permanecen fuera de sus fronteras. Esta visión contraviene los compromisos internacionales suscritos por el Estado, específicamente la declaración ministerial conjunta con la Unión Europea firmada en Bruselas en septiembre de 2025 en el marco de la alianza CELAC-UE.
Dicho acuerdo multilateral, construido sobre décadas de consenso, establece que la cooperación bilateral debe orientarse hacia mecanismos que aseguren el impacto de la generación de conocimiento en la productividad industrial. Los valores rectores de este pacto incluyen la excelencia científica y la libertad de investigación, elementos que, según el análisis, se ven comprometidos cuando la política pública prioriza la dependencia sobre la autonomía.
El medio enfatiza que episodios como el intento de liberar datos nacionales a empresas extranjeras —mencionado en el contexto del artículo 8 del Plan de Reconstrucción Nacional— revelan una tendencia preocupante. Aunque dicha propuesta fue retirada tras generar controversia, el análisis sostiene que el incidente refleja una visión donde el conocimiento es tratado como un insumo importable en lugar de una condición de autonomía.
El Mostrador concluye que Chile posee la trayectoria internacional y las capacidades científicas necesarias para articular una agenda propia. La pregunta fundamental que el país debe enfrentar, según el medio, no es cómo atraer más centros de datos, sino cómo producir, controlar y valorizar su propio conocimiento en un mundo donde la inteligencia artificial se ha consolidado como una infraestructura crítica.