Ariadna Montiel, exsecretaria de Bienestar, tomó protesta este domingo como la nueva presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario del partido. El evento, realizado en el World Trade Center, también oficializó a Óscar del Cueto García como secretario de Finanzas de la organización política, según reportó El Financiero.
La transición de mando se produjo en un encuentro celebrado este 3 de mayo, tras la salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional. Alcalde, quien se integrará a la Consejería Jurídica de la Presidencia bajo el mandato de Claudia Sheinbaum, destacó el crecimiento de la militación, señalando que el partido pasó de 2.5 a 12.5 millones de integrantes en un año y medio, según información de El Universal.
Entre la unidad y la fiscalización
Durante su discurso de toma de posesión, Montiel reivindicó la trayectoria del movimiento desde las luchas sociales y electorales de finales del siglo XX, asegurando que Morena nació como respuesta a los gobiernos neoliberales que, según sus palabras, "beneficiaron a unos cuantos" y dejaron a millones en la pobreza. Se definió a la colectividad como la "revolución de las conciencias, la resistencia civil y la lucha pacífica por la democracia", de acuerdo con lo reportado por El Financiero.
La nueva presidenta también estableció criterios estrictos para las futuras candidaturas de cara a los comicios de 2027. Montiel sentenció que la honradez será un requisito indispensable, asegurando que la trayectoria de los aspirantes debe ser "impecable" para poder acceder a una candidatura, incluso si resultan ganadores en las encuestas internas, de acuerdo con lo reportado por El Universal.
Asimismo, Montiel reiteró el respaldo del partido al Gobierno de Sheinbaum, enfatizando que el colectivo defenderá la soberancia nacional y el rumbo político actual con la consigna: “Vamos a respaldar a nuestra presidenta. No está sola”, según informó El Financiero.
El distanciamiento de Rubén Rocha Moya
El congreso estuvo marcado por un notable silencio respecto al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien enfrenta señalamientos del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico. El Universal reportó que, a diferencia de otras crisis internas, los líderes de Morena evitaron pronunciar el nombre de Rocha Moya y no mostraron gestos de solidaridad hacia él.
La llegada de Montiel ocurre en un momento de alta tensión, dado que las acusaciones estadounidenses involucran no solo al gobernador, sino también a otros nueve funcionarios presuntamente ligados al Cártel de Sinaloa, según reportó El Financiero.
Diversos legisladores de Morena manifestaron su intención de dejar el futuro del gobernador en manos de la Fiscalía General de la República (FGR). La diputada Dolores Padierna afirmó que, tras la solicitud de licencia de Rocha Moya, el político debe quedar "a expensas de lo que digan las autoridades, que tienen que hacer su trabajo", según El Universal.
Por su parte, el senador Gerardo Fernández Noroña expresó su confianza en la inocencia del gobernador, pero advirtió que, en caso de una resolución de culpabilidad, "no habrá impunidad ni en ese ni en ningún otro caso". En contraste, el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara señaló ante la prensa que no conocía al funcionario.
Al cierre de la sesión, el ambiente en el cónclave fue descrito como enrarecido. Aunque hubo intentos de delegados de Sinaloa por organizar una porra en favor de Rocha Moya, el gesto no tuvo eco entre la asistencia, según la crónica de El Universal. La jornada concluyó con un llamado de la ahora exdirigente Luisa María Alcalde a la unidad frente a las presiones externas, instando a cerrar filas en la defensa del proyecto de transformación.