Comprendiendo el presente, definiendo el futuro.

04:56 p. m. UTC · LUNES, 1 DE JUNIO DE 2026 LA ERA · Chile
1 jun 2026 · Actualizado 04:56 p. m. UTC
Economía

Empresas chilenas redefinen la seguridad como un pilar estratégico ante la crisis delictiva

El sector privado chileno transita hacia un modelo híbrido de seguridad donde la prevención y la gestión de riesgos complejos reemplazan a la vigilancia operativa tradicional.

Camila Fuentes

2 min de lectura

Empresas chilenas redefinen la seguridad como un pilar estratégico ante la crisis delictiva
Oficinas corporativas modernas con sistemas de seguridad en Chile.

El tejido empresarial chileno está atravesando una transformación profunda en sus protocolos de protección ante una crisis de seguridad que ha superado las capacidades de los modelos operativos convencionales. Según un análisis publicado por El Mostrador, la seguridad ha dejado de ser una función periférica destinada exclusivamente a la protección de activos físicos o al control de accesos para convertirse en un eje estratégico de supervivencia corporativa.

Durante años, las empresas chilenas gestionaron la seguridad bajo una lógica de costos operativos de segundo nivel. Sin embargo, la magnitud de las transformaciones sociales, económicas y criminales que atraviesa el país ha vuelto insuficiente esta mirada. El análisis sostiene que Chile avanzará durante la próxima década hacia un modelo híbrido, donde el Estado mantendrá formalmente el monopolio de la coerción, pero una parte creciente de la prevención, la detección temprana y la administración cotidiana del riesgo recaerá sobre capacidades privadas.

El estallido social de 2019 marcó un punto de inflexión histórico para el sector corporativo. Muchas organizaciones descubrieron abruptamente que sus modelos de seguridad habían sido diseñados para administrar delitos tradicionales, pero no estaban preparados para enfrentar escenarios de desorden social masivo, interrupción prolongada de operaciones, ataques coordinados a infraestructura crítica o situaciones de colapso urbano.

La crisis contemporánea refleja una dificultad creciente para administrar incertidumbres dinámicas. El Mostrador destaca la aparición de riesgos que hace pocos años eran ajenos a la planificación corporativa chilena, tales como la extorsión, el secuestro, las amenazas violentas organizadas y la infiltración criminal sobre las cadenas logísticas. Estos fenómenos, sumados a la velocidad tecnológica y las incivilidades urbanas, están modificando radicalmente la forma en que las empresas deben pensar su propia estabilidad operacional.

Este cambio de paradigma plantea interrogantes críticas para los directorios y gerencias sobre la gestión de la incertidumbre. El análisis sugiere que la pregunta central para los CEO ya no se limita al costo de la seguridad, sino a determinar "cuánto riesgo están dispuestas las organizaciones a absorber sin capacidades preventivas sofisticadas".

La evolución hacia este modelo estratégico implica desafíos que trascienden el ámbito privado. El reporte advierte que la expansión de capacidades de protección corporativa podría derivar en una fragmentación territorial, creando "islas de seguridad" para grandes empresas mientras los sectores más vulnerables quedan expuestos. En este escenario, el Estado enfrenta el reto regulatorio de establecer estándares de calidad y efectividad para evitar que la seguridad privada se convierta en un factor adicional de segmentación social en Chile.

Comentarios