08:04 CLST · lunes, 28 de septiembre de 2026 La Era Chile · CL

Internacional

Tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y el Caribe: Irán, Irak y Cuba en el foco de disputas de influencia

Tras rechazar un plan de siete días de Irán para la reapertura del Estrecho de Ormuz, el expresidente Donald Trump reiteró su creencia en un acuerdo con Cuba, mientras Irak gestiona la suspensión de vuelos clave con Washington.

Vista aérea de una gran tormenta de polvo sobre el Medio Oriente, afectando la región.
Foto: MODIS Land Rapid Response Team, NASA GSFC · Dominio público · Wikimedia Commons
Publicidad

La región muestra signos de profunda tensión geopolítica, con múltiples frentes de disputa centrados en el alcance de la influencia estadounidense y la necesidad de acuerdos diplomáticos en puntos críticos como el Estrecho de Ormuz, el tráfico aéreo iraquí o la soberanía cubana.

En Irak, la suspensión de vuelos hacia y desde Irán en cuatro aeropuertos clave —Bagdad, Najaf, Erbil y Sulaimaniyah— forzó a los pasajeros a emprender viajes terrestres de al menos doce horas. Esta crisis aérea se desencadenó días después de que Washington anunciara nuevas sanciones de aviación dirigidas a cualquier compañía global que opere con aerolíneas iraníes.

Ante este panorama, la oficina del primer ministro iraquí declaró el sábado que la obtención de exenciones de Estados Unidos para Bagdad permitiría reanudar los vuelos por motivos humanitarios. Específicamente, se mencionaron los tratamientos médicos, la educación, las visitas religiosas y los intereses de los civiles como justificaciones para la excepción.

El comunicado de la oficina de medios del primer ministro Ali al-Zaidi añadió que Bagdad está trabajando para desescalar las tensiones regionales, advirtiendo que la continuación de las crisis complica aún más la situación. Se hizo un llamado general a todas las partes para que persigan el diálogo y las negociaciones con el fin de poner fin a la crisis y los conflictos actuales en beneficio de los pueblos y países de la región.

Los lazos iraquí-iraníes son particularmente sensibles, ya que las rutas aéreas afectadas transportan a peregrinos chiitas a las ciudades santas de Irán, o a iraníes que visitan sitios sagrados en Irak, especialmente en la ruta de Najaf. Ante el cierre, académicos y estudiantes de la Hawza de Najaf, la seminario chiita más antiguo e influyente del mundo, realizaron una vigilia el sábado por la noche.

Leyendo una declaración, la Asamblea Académica de la seminario condenó la paralización del tráfico aéreo, señalando que esto ocurría en un momento en que “los pueblos de la región están más necesitados de fortalecer los lazos de hermandad”. Además, instaron al gobierno iraquí a “mantener la independencia y soberanía de la toma de decisiones iraquí”, reflejando la complejidad de un país que, según varios testimonios, se encuentra “apretado entre” Estados Unidos e Irán.

En el frente marítimo, la disputa por el control de rutas críticas se replicó en el Golfo Pérsico. El expresidente Donald Trump rechazó un plan de siete días presentado por Irán con el objetivo de restablecer el tránsito normal por el Estrecho de Ormuz. Este plan, anunciado por el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, en Nueva York, fue transmitido a Washington a través de Catar, uno de los mediadores del conflicto.

Según Araqchí, la reapertura de Ormuz se concretaría en el sexto día de la implementación del plan, tras las medidas que Washington implementaría durante los primeros cinco días. Este esquema propuso, entre otras acciones, un alto el fuego de siete días en Oriente Medio, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense contra Irán, el cese de las sanciones al petróleo iraní y la liberación de activos iraníes congelados. Finalmente, el séptimo día estaba destinado a que Teherán y Washington retomaran las negociaciones para un acuerdo definitivo que cubriera el programa nuclear iraní.

No obstante, Trump declaró a la prensa el sábado que Estados Unidos mantiene “el control total” de Ormuz y que el acuerdo propuesto “no sería aceptable”. El mandatario indicó que, a pesar del bloqueo, “cada día fluyen por la vía cantidades masivas de petróleo, 29 barcos la noche pasada”.

Paralelamente, la política de influencia estadounidense se manifestó en el Caribe. Trump afirmó el sábado que cree que habrá “un acuerdo” con Cuba y que, por lo tanto, no sería “necesaria” una intervención militar en la isla. Estas declaraciones contrastaron con reportes previos, según CBS News, que indicaban que la Reserva del Ejército de Estados Unidos estudiaba proporcionar refuerzos policiales, personal médico y otras unidades de apoyo para una posible acción militar en la zona.

La administración de Donald Trump había redoblado la presión sobre Cuba, imponiendo un bloqueo petrolero desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, con el fin de forzar cambios políticos y económicos en la isla. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, en una entrevista con NBC News, aseguró que Estados Unidos “nunca podrá encontrar justificación” para un ataque militar contra la isla.

Ante la Asamblea General de la ONU, Rodríguez reiteró el sábado que espera “que nunca ocurra” una intervención militar de Estados Unidos y advirtió que, de materializarse, Cuba ejercerá con toda su determinación y energía su legítimo derecho a defenderse. Estos sucesos, desde la gestión de rutas aéreas en Irak, pasando por la disputa por Ormuz, hasta las declaraciones sobre Cuba, dibujan un panorama donde el diálogo y los acuerdos bilaterales son constantemente puestos a prueba por reclamaciones de control y seguridad regional.

Publicidad

Comentarios

Markdown lite: **bold**, *italic*, [link](https://example.com).

Publicidad

Historias relacionadas