El conflicto en Ucrania se enmarca en dos narrativas contrastantes el 26 de septiembre de 2026: por un lado, las acusaciones de Kyiv sobre la masiva planificación militar rusa, y por otro, la presión económica interna que obliga al Kremlin a proponer un aumento de impuestos tras sus recientes elecciones legislativas.
Durante su discurso, el presidente Volodímir Zelenski citó inteligencia militar ucraniana que habría obtenido documentos internos rusos detallando el volumen de armamento previsto para el próximo año. Según lo reportado, Rusia planea invertir 12 mil millones de dólares solo en la categoría de drones propulsados a reacción y municiones de planeo. Zelenski señaló que el uso de estos drones en ataques a ciudades ucranianas ha sido notable, constituyendo en algunos ataques a Kyiv cerca de dos tercios del total de drones lanzados.
Ante este despliegue, Kyiv está acelerando su capacidad defensiva, pues Zelenski anunció que Ucrania está aumentando la producción de drones interceptores para contrarrestar la creciente amenaza. El mandatario destacó que varios prototipos de interceptores ya están siendo probados en combate, considerándose como un posible medio primario de defensa. Zelenski afirmó categóricamente que, ante el gasto planificado, “habrá una respuesta” de parte de Ucrania.
En el ámbito diplomático, las declaraciones de Zelenski se producen en un contexto de esfuerzos internacionales por asegurar un alto el fuego. El presidente Donald Trump había llamado a poner fin a la guerra durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre. Tras esa reunión, Zelenski indicó que Ucrania estaría lista para aceptar un cese al fuego que cubra ataques a la infraestructura energética, siempre que Rusia aceptara los mismos términos.
Zelenski utilizó el plan de gasto de Moscú en drones para argumentar que Rusia no está preparando una pausa en el conflicto, al menos por el momento. Por ello, el presidente solicitó a los socios de Ucrania que aumenten la presión sobre Rusia mediante sanciones y que fortalezcan los esfuerzos conjuntos de defensa contra los drones. Respecto a la defensa, Zelenski detalló que Ucrania intercepta actualmente aproximadamente el 55% de los drones tipo Shahed propulsados a reacción de Rusia, señalando que más de 2.730 Shaheds fueron lanzados contra Ucrania solo durante el mes de septiembre.
Paralelamente, la esfera económica rusa revela una tensión financiera creciente. Fuentes independientes estiman que la maquinaria de guerra rusa consume cerca de 30 millones de dólares diarios (equivalente a 2 mil millones de rublos). Ante esta necesidad de financiación, el Gobierno ruso propuso una impopular subida de impuestos, la cual, según los reportes, eximiría únicamente a quienes participan en el combate en Ucrania.
Esta propuesta de aumento tributario surge en un contexto de déficit público disparado, pues la previsión sitúa dicho déficit en un 2.2 por ciento del PIB. La excusa oficial es la presentación del proyecto de presupuesto para el próximo trienio, y los recursos recaudados se destinarían a garantizar financieramente las necesidades de defensa y seguridad del país, además del apoyo social a los participantes en la operación militar especial y sus familias.
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, había negado previamente la posibilidad de un aumento de impuestos, pero el Ministro de Finanzas, Antón Siluánov, propuso el alza y también lo había negado en mayo. El aumento se centraría en incluir las rentas pasivas en la base general del impuesto sobre la renta de las personas físicas, elevando esta tasa del 13-15 por ciento al 22 por ciento, lo que afectaría a unos cuatro millones de residentes rusos.
En cuanto a la política de defensa, el comunicado presupuestario estatal señaló que los recursos servirían para “el suministro a las Fuerzas Armadas del armamento y los equipos necesarios, la modernización de las empresas de la industria de armamento”. Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró que no cometería el error de la URSS al iniciar una nueva guerra armamentística con Occidente.
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