Los avatares de inteligencia artificial son cada vez más frecuentes en el Festival de Música y Artes de Coachella. Estas entidades digitales simulan una asistencia completa al evento de Indio, California, sin haber pisado jamás el desierto.
Medios tecnológicos comoThe Vergeinforman sobre una tendencia creciente de influencers sintéticos que publican fotos frente a la icónica noria del festival, luciendo ropa de diseñador e interactuando con sus seguidores mediante sistemas automatizados.
Estas entidades utilizan herramientas como HeyGen, Synthesia y ElevenLabs para crear imágenes y voces hiperrealistas. Esta tecnología permite que los avatares mantengan una presencia constante, respondiendo a comentarios las 24 horas del día para fomentar relaciones parasociales con su audiencia.
La automatización de la cultura del influencer
El mercado de los influencers virtuales se está expandiendo rápidamente. Según Grand View Research, la industria de los influencers virtuales alcanzó un valor de 6.060 millones de dólares en 2024 y se proyecta que llegue a los 45.880 millones de dólares para 2030.
Personajes sintéticos de renombre, como Aitana López y Lil Miquela, ya cuentan con millones de seguidores. Estas cuentas emplean una sofisticada síntesis de imagen para integrar cuerpos digitales en escenarios reales del festival, ajustando luces y sombras para que el engaño sea casi imperceptible en las pantallas de los móviles.
Los expertos del sector sugieren que este cambio es más una optimización de las prácticas actuales de los influencers que una invasión repentina. Durante años, los creadores humanos han recurrido a maquilladores profesionales, estilistas y un intenso retoque digital para proyectar una estética específica.
La IA elimina los obstáculos físicos de este proceso. A diferencia de los creadores humanos, los avatares sintéticos no tienen que lidiar con el calor del desierto, el tráfico ni el agotamiento físico.
Sin embargo, está surgiendo una falta de transparencia. Algunos perfiles digitales no revelan explícitamente su naturaleza sintética, lo que genera confusión entre los asistentes al festival y los seguidores, quienes creen estar presenciando experiencias humanas reales.