Los propietarios de iPod Nano clásicos deben inspeccionar sus dispositivos de inmediato para evitar posibles riesgos de incendio causados por el envejecimiento de sus baterías de polímero de litio. El medio tecnológico FayerWayer advierte que el hardware de los modelos de primera y segunda generación está sufriendo una degradación química peligrosa.
Estos reproductores compactos no fueron diseñados para permanecer inactivos durante más de una década. Sin ciclos de carga regulares, las celdas internas de polímero de litio se vuelven químicamente inestables y comienzan a hincharse. Debido a que el chasis del Nano está sellado herméticamente, la batería en expansión suele aplastar la pantalla desde el interior o, en casos graves, provocar una combustión espontánea.
Cómo identificar las señales de advertencia
Los usuarios pueden realizar una sencilla prueba del "punto negro" para determinar si su dispositivo representa un riesgo de seguridad. Al colocar el iPod frente a una fuente de luz, los propietarios pueden verificar si hay una mancha circular oscura en la pantalla LCD. Si este punto es visible, la batería ya se ha expandido y el dispositivo no debe conectarse a una fuente de alimentación bajo ninguna circunstancia.
La deformación física visible del marco del iPod es otro indicador de un fallo crítico. Si el chasis parece curvado o abultado, el dispositivo se considera un riesgo de incendio activo y debe manipularse con guantes. Los expertos recomiendan retirar estas unidades del hogar inmediatamente y llevarlas a un centro especializado en el tratamiento de residuos electrónicos peligrosos.
FayerWayer sugiere que, si un dispositivo sigue funcionando y no muestra signos de hinchazón, los propietarios deben buscar un servicio profesional para reemplazar la batería original por un componente moderno y estable. Intentar cargar un dispositivo con una batería hinchada puede perforar la celda, lo que provocaría un cortocircuito o un incendio.
Aunque el iPod Nano sigue siendo un icono del diseño de principios de los años 2000, el paso del tiempo ha vuelto volátil su química interna. Los usuarios deben tratar estos dispositivos antiguos como hardware de alto riesgo en lugar de simples objetos de colección. Mantener una batería descuidada de hace una década en un cajón crea un riesgo innecesario de daños materiales.