Expertos en microbiología están advirtiendo a los consumidores que dejen de lavar el pollo crudo bajo el grifo para evitar la propagación de bacterias peligrosas. Esta práctica, realizada con frecuencia con la intención de limpiar la carne, en realidad aumenta el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos debido a la contaminación cruzada.
Enzo Palombo, profesor de microbiación en la Universidad Tecnológica Swinburne, identifica al Campylobacter y a la Salmonella como las principales amenazas presentes en las aves crudas. Estas bacterias sobreviven al proceso de lavado y pueden propagarse por toda la cocina a través de las gotas de agua.
El peligro de las salpicaduras
Un estudio publicado en 2022 en la revistaPhysics of Fluidsdemostró que las bacterias pueden viajar adheridas a las gotas de agua que caen de la carne. El riesgo de transmisión aumenta con una mayor presión del grifo y un mayor flujo de agua.
«El agua aireada —que es lo que se produce al abrir el grifo con mucha presión— también aumenta las salpicaduras y la transmisión de bacterias», señaló Palombo en un artículo paraThe Conversation.
Muchas personas creen que enjuagar el pollo con agua, limón o vinagre elimina impurezas o patógenos. Sin embargo, Palombo afirma que estos métodos no sirven para matar las bacterias presentes en la superficie. Solo una cocción completa puede garantizar que la carne sea segura para el consumo.
Las técnicas de procesamiento modernas también implican que las aves llegan a las tiendas con un nivel de limpieza suficiente. Aunque algunos consumidores creen que deben eliminar residuos o restos de heces, Palombo explica que los estándares de producción actuales hacen innecesaria cualquier limpieza adicional.
Si los consumidores deciden manipular la carne con humedad, los expertos sugieren utilizar un fregadero lleno de agua en lugar de dejar el grifo abierto. Otra alternativa más segura es secar la carne con toallas de papel, para luego desechar la toalla de inmediato y limpiar a fondo todas las superficies de contacto.
Palombo concluye con un recordatorio vital para cualquiera que manipule aves crudas: lávese siempre las manos inmediatamente después del contacto con la carne cruda para mantener la seguridad en la cocina.