Las fuerzas de seguridad rusas han interceptado un plan de ataque terrorista dirigido contra altos cargos del organismo regulador de medios del país, según un comunicado del Servicio Federal de Seguridad (FSB). Este acontecimiento se produce en un periodo de máxima tensión en Rusia, tras el reciente ataque con drones contra una refinería de petróleo en Tuapse, que ha despertado temores ambientales en la zona.
El viernes, el FSB anunció que había evitado un atentado contra la cúpula del Servicio Federal de Supervisión de Comunicaciones, Tecnologías de la Información y Medios de Comunicación Masiva, conocido como Roskomnadzor. El organismo de seguridad afirmó que siete personas fueron detenidas en relación con este complot.
Según informaciones de La Tercera, el FSB alega que estos individuos fueron "reclutados por los servicios especiales ucranianos a través de Telegram". La agencia rusa añadió además que el grupo seguía una "ideología ultraderechista y neofascista".
Durante el operativo, las fuerzas de seguridad habrían neutralizado al líder del grupo tras un enfrentamiento armado. El FSB declaró que el registro resultó en la incautación de un kilogramo de explosivos, una granada, una pistola, un silenciador, dos pistolas de aire comprimido, radios y diversos objetos de "parafernalia neonazi".
Escalada de ataques y riesgos ambientales
La ofensiva de seguridad se produce mientras Rusia sigue lidiando con las consecuencias físicas y ambientales del conflicto en curso. En la ciudad meridional de Tuapse, los residentes se enfrentan a una creciente crisis ambiental tras el ataque con drones contra una refinería local.
Al Jazeera informó que un incendio masivo ha estado ardiendo en la refinería durante varios días. El ataque, atribuido a un dron ucraniano, ha dejado a la población local profundamente preocupada por los efectos tóxitos de las prolongadas llamas.
Más allá de la infraestructura física, el FSB ha señalado una campaña de sabotaje más amplia. El organismo afirmó que funcionarios y empleados de Roskomnadzor, así como sus familiares, han estado recibiendo amenazas. El FSB también señaló que el 18 de abril se interceptó un plan de atentado con un coche bomba dirigido contra la cúpula de la agencia.
Las autoridades rusas han acusado a Kiev de utilizar las redes sociales para radicalizar a la juventud rusa. El FSB citó específicamente a Telegram como una herramienta utilizada por "el enemigo" para facilitar el sabotaje, el extremismo y el cibercrimen. La agencia alegó además que Kiev utiliza estas aplicaciones para promover el "nihilismo, el odio a la humanidad y el amor por la violencia".
Si bien el FSB destacó que se han evitado más de 300 ataques contra escuelas desde 2018, las afirmaciones de la agencia sobre el reclutamiento específico de los siete detenidos a través de Telegram siguen formando parte de su acusación oficial contra la inteligencia ucraniana.