La producción mundial de petróleo registró en marzo su mayor caída histórica, impulsada por la escalada del conflicto en Oriente Medio y las nuevas restricciones en el Estrecho de Ormuz.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó de una reducción masiva en el suministro global de 10,1 millones de barriles diarios. Este descenso situó la producción total mundial en 97 millones de barriles por día.
El colapso del suministro se produce tras una serie de ataques dirigidos contra infraestructuras energéticas y las importantes limitaciones al transporte de crudo por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más vitales del planeta.
Previsiones de reducción de la demanda
Los datos de la AIE, citados por agencias de noticias como EFE y Deutsche Welle, muestran un cambio significativo en la disponibilidad energética global. La interrupción del suministro se debe, principalmente, a las dificultades para transportar el crudo a través de corredores marítimos de alto riesgo.
Ante el choque en el suministro, la AIE también ha rebajado su previsión de demanda para 2026. La agencia estima ahora un consumo de 104,26 millones de barriles diarios, lo que supone una reducción de 730.000 barriles por día respecto a las proyecciones anteriores.
La agencia advirtió que la duración del conflicto determinará la estabilidad futura del mercado. Si el flujo a través del Estrecho de Ormuz no recupera sus niveles normales, la demanda podría desplomarse entre 1,5 y 5 millones de barriles diarios en los próximos meses.
“La escasez y los altos precios seguirán presionando al mercado”, afirmó la AIE.