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9 may 2026 · Actualizado 08:29 p. m. UTC
Internacional

Irán declara control permanente sobre el estrecho de Ormuz

Teherán ha anunciado planes para institucionalizar su control sobre el estrecho de Ormuz, amenazando con desestabilizar todo el ecosistema marítimo del Golfo si sus propios puertos sufren algún tipo de interferencia.

Isabel Moreno

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Irán declara control permanente sobre el estrecho de Ormuz
Foto: timesofisrael.com

Las Fuerzas Armadas iraníes declararon este lunes que Teherán implementará un mecanismo permanente para regular el estrecho de Ormuz, lo que supone un cambio de las tácticas de conflicto temporal a un objetivo estratégico a largo plazo. Un portavoz militar iraní calificó las restricciones estadounidenses a los buques en aguas internacionales como «piratería» y advirtió que ningún puerto en el Golfo o en el golfo de Omán estará a salvo si las instalaciones iraníes son atacadas.

Este anuncio trasciende el alcance inmediato del alto el fuego vigente desde el 8 de abril. Teherán está enviando una señal clara de que pretende mantener su influencia sobre el punto de estrangulamiento energético más importante del mundo, independientemente del resultado de las negociaciones actuales en Islamabad. Al invocar la definición legal de piratería, Irán intenta presentar sus propias tarifas portuarias y requisitos de autorización como una respuesta soberana legítima frente a la vigilancia marítima de Estados Unidos.

Una amenaza mayor para la infraestructura del Golfo

El portavoz presentó una doctrina de «todo o nada» respecto al acceso a los puertos regionales, advirtiendo que cualquier intento de bloquear o poner en peligro la infraestructura iraní resultaría en represalias contra todos los centros comerciales importantes de la región. Esta política pone bajo amenaza directa la infraestructura vital de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar, Baréin y Omán. En lugar de limitarse a amenazar con cerrar el estrecho, Irán está posicionando a todo el ecosistema marítimo del Golfo como un objetivo de inestabilidad.

Esta escalada se produce tras las recientes advertencias de Donald Trump, quien ordenó a la Marina estadounidense imponer un bloqueo y advirtió que cualquier agresión iraní contra las fuerzas de EE. UU. tendría consecuencias graves. Trump también exigió públicamente que Irán dejara de cobrar tarifas a los petroleros, una medida que Teherán ha rechazado explícitamente al reafirmar su intención de institucionalizar dichos cobros.

Los mercados energéticos y los analistas navieros se preparan ahora para un cambio permanente en el perfil de costes y riesgos del comercio en el Golfo. Aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas transita por el estrecho, con 138 buques cruzándolo a diario. La perspectiva de un mecanismo de supervisión iraní indefinido plantea un desafío estructural para las principales economías importadoras, como India, China y Corea del Sur, que dependen en gran medida de estas cadenas de suministro.

El Banco Mundial advirtió recientemente que incluso un alto el fuego permanente podría reducir el crecimiento mundial hasta en 0,3 puntos porcentuales y elevar los costes globales. A medida que las conversaciones en Islamabad entran en sus dos últimas semanas, la declaración del ejército iraní obliga a Washington y a sus aliados a elegir entre negociar dentro de una nueva y restrictiva realidad o intentar desmantelar un sistema que Teherán se ha comprometido a hacer permanente.

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