El Servicio de Seguridad Interna de Estonia (KAPO) identificó una cifra récord de colaboradores y agentes rusos durante 2025, según el informe anual de la agencia publicado este lunes.
El servicio de inteligencia confirmó que al menos nueve personas operaban como "agentes" dentro del país.
Las autoridades de seguridad también revocaron los permisos de residencia de varios miembros del clero. Estos individuos mantenían vínculos con la Iglesia Ortodoxa Rusa, lo que llevó al Estado a tomar medidas por motivos de seguridad.
El KAPO no reveló el número total de personas detectadas trabajando para el Kremlin. La agencia también omitió la cifra específica de individuos detenidos o expulsados por promover la agenda rusa.
Amenazas no militares
El informe anual destaca un aumento en las amenazas no militares. Estas actividades incluyen espionaje, sabotaje y campañas de desinformación organizadas.
La agencia documentó diversas tácticas utilizadas para desestabilizar el país, entre las que se encuentra el uso de falsas amenazas de bomba para generar pánico.
El informe también registró ataques virtuales realizados a través de la plataforma de mensajería Telegram. Estas campañas digitales forman parte de un patrón de actividad más amplio identificado por el servicio.
Las campañas de información suelen atacar la percepción pública mediante la difusión de datos no verificados. El servicio continúa monitoreando estas actividades para prevenir la desestabilización de las instituciones nacionales.