El gobierno del Reino Unido confirmó este jueves que las fuerzas navales rusas realizaron una operación submarina encubierta cerca de aguas británicas, poniendo en riesgo infraestructuras críticas de energía y datos submarinos. El ministro de Defensa, John Healey, declaró que la operación duró aproximadamente un mes e involucró a dos submarinos rusos que se encontraban posicionados en el Mar del Norte.
Aunque las embarcaciones no violaron las aguas territoriales británicas, permanecieron dentro de la Zona Económica Exclusiva del país. Healey confirmó que la Marina Real desplegó boyas de sonar para disuadir a los submarinos de fijar como objetivo los cables submarinos, los cuales transportan telecomunicaciones vitales y volúmenes masivos de datos entre naciones.
Una advertencia a Moscú
Informes de The Telegraph indican que Noruega también respondió al incidente desplegando un avión de patrulla marítima P-8 y una fragata. La incursión rusa se produjo tras las amenazas del primer ministro Keir Starmer de incautar cualquier buque con bandera rusa que navegara por el Canal de la Mancha.
Healey lanzó una advertencia directa al Kremlin sobre la seguridad de la infraestructura nacional. "Al presidente Vladímir Putin le digo: los vemos, vemos su actividad en nuestros cables y oleoductos, y deben saber que cualquier intento de dañarlos no será tolerado y tendrá graves consecuencias", afirmó Healey.
Este incidente marca el último de una serie de enfrentamientos entre el Reino Unido y buques rusos cerca de territorio británico. En noviembre, el Ministerio de Defensa informó que un barco con bandera rusa apuntó con láseres a personal de la Real Fuerza Aérea frente a las costas del norte de Escocia.
Las autoridades británicas sostienen que la protección de la infraestructura submarina es una prioridad máxima de seguridad nacional. El gobierno ha intensificado las labores de vigilancia para monitorear los movimientos rusos en el Mar del Norte y las áreas circundantes.