La Era
15 abr 2026 · Actualizado 04:38 a. m. UTC
Internacional

El Kremlin adopta una postura de cautela tras la derrota de Orbán en Hungría

Moscú se distancia de la derrota de su aliado europeo más cercano, Viktor Orbán, al tiempo que muestra disposición al diálogo con el primer ministro electo, Péter Magyar.

Isabel Moreno

2 min de lectura

El Kremlin está adoptando una postura cautelosa hacia Hungría tras la derrota electoral de Viktor Orbán, lo que sugiere un cambio en las relaciones con su socio europeo más relevante.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó el martes que Moscú se muestra complacido con la aparente disposición del primer ministro electo, Péter Magyar, a entablar un "diálogo pragmático".

"En este caso, existe una voluntad mutua por nuestra parte, y procederemos a actuar según las medidas específicas que adopte el nuevo gobierno húngaro", declaró Peskov.

A pesar de esta apertura al diálogo, Moscú ya le ha retirado a Hungría su estatus especial. Peskov señaló que Budapest ahora entra en la misma categoría que otros "países no amistosos" en Europa.

Un giro diplomático

El lunes, Magyar dio señales de que su administración no buscará una ruptura drástica con Rusia. Sugirió que Hungría mantendrá una política exterior pragmática, especialmente en lo que respecta a las importaciones de energía.

"No podemos cambiar la geografía", comentó Magyar ante los periodistas, señalando que Hungría debe encontrar la manera de gestionar su dependencia del gas fósil y el petróleo crudo rusos.

Sin embargo, el líder entrante marcó una distancia respecto a la retornos pro-Kremlin de Orbán. A diferencia de su predecesor, Magyar no presentó a Rusia como un aliado, aunque expresó su disposición al diálogo.

"Si Vladimir Putin llama, yo responderé", afirmó Magyar. "Si llegamos a hablar, podría decirle que sería bueno poner fin a las matanzas tras cuatro años y acabar con la guerra".

Bajo el mandato de Orbán, Hungría trabajó sistemáticamente para debilitar las sanciones de la UE y bloqueó importantes paquetes de ayuda a Kyiv. Comunicaciones filtradas sugirieron anteriormente que Orbán incluso le había dicho a Putin: "Estoy a su servicio".

Alexander Baunov, analista político del Carnegie Endowment for International Peace, describió el resultado electoral como un "momento de realidad" para Moscú.

"En Moscú, la conclusión es que solo los sistemas verdaderamente autoritarios son socios fiables", señaló Baunov, y añadió que confiar en aliados democráticos es una estrategia arriesgada para el Kremlin.

Los comentaristas rusos han expresado escepticismo respecto al apoyo externo futuro. Alexander Kots, reportero de Komsomolskaya Pravda, sostuvo que Rusia debe confiar únicamente en sus propias fuerzas.

"Al llegar al quinto año de la guerra, debería quedar claro que los factores externos solo tienen una incidencia indirecta en nuestra situación en Ucrania", escribió Kots.

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