Los índices de Wall Street cerraron al alza este lunes, tras la reacción de los inversores ante el optimismo por un posible acuerdo entre Washington y Teherán, a pesar de la creciente tensión provocada por el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes.
El promedio industrial Dow Jones subió un 0,63%, el Nasdaq Composite ganó un 1,23% y el S&P 500 avanzó un 1,02%, según informó la agencia AFP. Estas ganancias lograron revertir las pérdidas registradas durante la apertura del mercado.
Los precios del petróleo se dispararon hacia la marca de los 100 dólares, impulsados por la escalada del conflicto en Oriente Medio, lo que elevó la demanda energética. El crudo Brent alcanzó un máximo de 103,87 dólares durante la sesión antes de estabilizarse en 99,36 dólares, lo que representa un incremento del 4,37%.
El West Texas Intermediate (WTI) cerró en 99,08 dólares, con un alza del 2,60%. Por su parte, la mezcla mexicana de exportación se situó en 90,68 dólares por barril.
Tensiones geopolíticas y riesgos de suministro
El repunte de los precios se produjo tras el anuncio de un bloqueo estadounidense a los buques en los puertos iraníes, una medida que pone en riesgo las exportaciones de crudo del país. Irán calificó la medida de "ilegal" y advirtía sobre posibles represalias en la región del Golfo.
Los precios de la energía se estabilizaron al cierre de la jornada, después de que el presidente Donald Trump informara que 34 buques cruzaron con éxito el estrecho de Ormuz el domingo. Este estrecho constituye una arteria vital para aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo.
La OPEP también recortó su previsión de crecimiento de la demanda para el segundo trimestre en 500.000 barriles diarios, citando la incertidumbre regional.
En Norteamérica, los inversores siguen de cerca los recientes datos de inflación. Analistas de Monex señalaron que la inflación anual en México alcanzó el 4,59%, mientras que la tasa en Estados Unidos se situó en el 3,3%.
Estas cifras complican las perspectivas de la política monetaria de los bancos centrales. Si bien los mercados prevén que los tipos de interés se mantengan estables a corto plazo, los analistas sugieren que podrían producirse nuevos ajustes al alza hacia finales de año si persisten las presiones inflacionarias.