El Presidente José Antonio Kast llega a su primera Cuenta Pública este lunes bajo un escenario de erosión en su respaldo ciudadano y cuestionamientos por decisiones políticas que contradicen sus compromisos de campaña. Según la última encuesta Plaza Pública de Cadem, la aprobación del mandatario retrocedió al 38%, marcando una caída sostenida desde el 51% que registraba en marzo.
La desaprobación alcanzó el 58%, lo que representa un aumento de dos puntos porcentuales respecto al sondeo previo. El deterioro ha sido particularmente agudo en mayo, mes en el que el promedio de aprobación del Ejecutivo cayó tres puntos, situándose en un 39%. El estudio de Cadem advierte que el respaldo ha sufrido una baja significativa en sectores socioeconómicos bajos, habitantes de regiones y votantes de centro, grupos donde la aprobación cayó entre 14 y 15 puntos.
A pesar de las cifras, el interés ciudadano por el mensaje presidencial ha crecido. El 57% de los encuestados afirma tener “mucho” o “bastante” interés en la Cuenta Pública, con expectativas concentradas en anuncios sobre el costo de la vida, seguridad e inmigración. Un 59% espera medidas concretas para aliviar la presión económica sobre las familias, mientras que las prioridades en seguridad se dividen entre el endurecimiento de penas contra el crimen organizado, la recuperación de barrios y la reforma al sistema judicial.
La defensa del mandatario ante las críticas
En la antesala de su discurso en el Congreso Nacional, Kast respondió este domingo a los cuestionamientos por la permanencia de asesores del Segundo Piso que mantienen cargos de elección popular y por el nombramiento de embajadores vinculados a candidaturas derrotadas. Durante entrevistas con CNN Chile y Chilevisión Noticias, el mandatario minimizó las críticas sobre contradicciones con su etapa opositora.
Sobre la permanencia de los consejeros regionales metropolitanos Víctor Valdés, Ignacio Dülger y Álvaro Bellolio en cargos de gobierno, Kast sostuvo que la situación no implica un doble sueldo, sino funciones distintas. Ante la insistencia de que durante la campaña prometió impedir la coexistencia de cargos remunerados en el Estado, el presidente justificó el ajuste: “Cuando uno toma una decisión, apunta a una meta final. La meta nuestra es recortar el gasto público”.
El mandatario reconoció que la experiencia de gobernar ha modificado su visión inicial sobre las promesas realizadas como líder opositor. “Siempre otra cosa es con guitarra, pero puede ser mejor. Estamos trabajando para mejorar todas las cosas que se pueden haber desafinado”, afirmó Kast en los medios citados. Esta defensa se produce en un momento en que la oposición y sectores del oficialismo han criticado lo que denominan “premios de consuelo” en las designaciones diplomáticas y técnicas de la actual administración.