El autor de Antofagasta, Rodrigo Ramos Bañados, ha publicado 'La biblioteca hundida', una novela que explora los complejos vínculos entre el narcotráfico y el desarrollo cultural en el desierto chileno.
La trama se desarrolla en El Esfuerzo, un asentamiento de Alto Hospicio, cerca de Iquique, donde una biblioteca comunitaria emerge de entre las sombras del narcotráfico local.
En el libro, un personaje conocido como 'Culebra' —una figura que gestiona tanto una empresa constructora como intereses del tráfico de drogas— busca establecer un espacio cultural para financiar sus ambiciones filantrópsicas.
Una biblioteca construida con contrabando
La institución resultante, bautizada como 'Biblioteca Chicha', se asienta sobre un terreno inestable y propenso a socavones, un reflejo de la precariedad del propio barrio.
'En un momento, la biblioteca estuvo a punto de hundirse, al igual que cientos de casas del barrio', señala el texto, haciendo referencia a la naturaleza salina del suelo de la región.
El nombre 'Chicha' hace referencia a la estética vibrante y fluorescente de los carteles de la cumbia peruana, un estilo visual que el autor vincula con la arquitectura de El Alto, en Bolivia.
A medida que la biblioteca echa raíces, se desarrolla un mercado negro de literatura en la periferia. La novela describe una comunidad donde los libros se intercambian por drogas, y los traficantes diversifican sus negocios hacia el mercado literario.
Más allá de la narrativa criminal, el libro examina cómo la lectura actúa como una herramienta de supervivencia y de perspectiva en un paisaje dominado por la violencia y la mera lucha por subsistir.
Bañados conecta las zonas fronterizas chilenas con el legado histórico de los dictadores Augusto Pinochet y Hugo Banzer Suárez, vinculando sus regímenes con los orígenes institucionales del narcotráfico regional.
La novela utiliza la frontera entre Chile y Bolivia para examinar identidades compartidas y las realidades, a menudo ignoradas, de las poblaciones más marginadas del continente.