El académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Rolando de la Cruz, instó al Estado chileno a fortalecer la inversión en investigación y desarrollo (I+D) para consolidar el liderazgo del país en sectores estratégicos.
La declaración surge en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Ciencia y la Tecnología, fecha que honra el legado del Dr. Bernardo Houssay, primer latinoamericano en recibir el Nobel de Medicina. El investigador aprovechó la efeméride para analizar el rol actual de la ciencia en la estructura nacional.
De la Cruz señaló que Chile enfrenta una paradoja tecnológica. El país posee activos naturales únicos, como cielos privilegiados para la astronomía y laboratorios naturales en la Antártica, pero presenta dificultades para integrar estos recursos en un ecosistema de creación propia.
"No basta con consumir tecnología; el salto ocurre cuando creamos y adaptamos soluciones locales a problemas globales", afirmó el especialista.
Brecha digital y soberanía tecnológica
El investigador advirtió que la brecha digital y el acceso limitado al conocimiento avanzado representan obstáculos críticos para el crecimiento nacional. Según De la Cruz, la ciencia no debe ser un privilegio de pocos, sino un pilar fundamental en la formación de la ciudadanía.
En la actualidad, la tecnología actúa como el lenguaje que define la realidad. Desde la Inteligencia Artificial que optimiza procesos logísticos hasta la biotecnología que busca soluciones al cambio climático, la ciencia responde a interrogantes globales.
Para el académico, la capacidad de comprender un algoritmo o valorar la evidencia científica constituye una forma de ejercicio democrático. La falta de alfabetización científica limita la capacidad de la población para participar en la toma de decisiones tecnológicas.
En el ámbito económico, De la Cruz enfatizó que la falta de innovación genera costos superiores a los de la investigación. El especialista argumentó que la inversión en ciencia es una herramienta necesaria para evitar la dependencia de soluciones externas.
Chile tiene la oportunidad de liderar industrias emergentes como el hidrógeno verde y la regulación ética de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, el académico advirtió que esto requiere una visión de Estado que trascienda los ciclos políticos.
El desarrollo de estas capacidades depende de un compromiso sostenido con la creación de soluciones locales que respondan a desafíos globales.