Casi una de cada cinco ballenas grises que entran en la bahía de San Francisco no logra sobrevivir, según una nueva investigación publicada en la revistaFrontiers in Marine Science. Muchas de estas ballenas están muriendo por colisiones con embarcaciones o por inanición, al desviarse de sus rutas migratorias tradicionales en busca de alimento.
Los investigadores que rastrean a las ballenas descubrieron que las aguas de gran tráfico de la bahía se han convertido en un desvío mortal para la especie. El estudio sugiere que el aumento de la temperatura del océano está alterando el suministro de alimentos en el Ártico, lo que obliga a las ballenas a buscar zonas de alimentación de emergencia en territorios desconocidos.
"Las ballenas grises tienen un perfil bajo respecto al nivel del agua cuando salen a la superficie, lo que dificulta su avistamiento en condiciones de niebla, algo muy común en la bahía de San Francisco", afirmó Josephine Slaathaug, de la Universidad Estatal de Sonoma.
Slaathaug, autora principal del estudio, señaló que el estrecho de Golden Gate actúa como un cuello de botella donde el tráfico de ballenas y de embarcaciones colisiona inevitablemente.
Alta mortalidad por colisiones con barcos
Entre 2018 y 2025, los investigadores documentaron 70 muertes de ballenas grises en la región. De estas, 30 se confirmaron como producto de choques con barcos. Entre los ejemplares en los que se pudo determinar la causa de muerte, muchos presentaban signos de inanición.
Los datos del estudio, que analizó a 114 ballenas, sugieren que la bahía no es una parada habitual para la especie. Solo se observaron cuatro ballenas en la bahía durante más de un año, lo que indica que la mayoría de los individuos son visitantes ocasionales.
"Al menos el 18% de los individuos identificados en la bahía de San Francisco murieron posteriormente en la zona", comentó Bekah Lane, del Centro de Estudios Costeros.
Lane añadió que un análisis más amplio de los varamientos locales reveló que más del 40% de las ballenas murieron por traumatismos causados por embarcaciones.
Los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) muestran que la población de ballenas grises ha disminuido más de la mitad desde 2016, y el avistamiento de crías es cada vez más raro. Los científicos señalan que las ballenas podrían estar entrando en la bahía en malas condiciones físicas, lo que les impide evitar los barcos que se aproximan.
Los investigadores piden medidas preventivas inmediatas, como restricciones de velocidad en zonas de alto riesgo y el ajuste de las rutas de los ferris. También sugieren concienciar a los operadores de embarcaciones comerciales para reducir la frecuencia de las colisiones fatales.