Investigadores de la Universidad de Michigan han identificado una relación bidireccional entre la actividad física diaria y la estabilidad del estado de ánimo en adultos que conviven con el trastorno bipolar.
El estudio, publicado en las revistasNPP—Digital PsychiatryyER Neuroscience, realizó un seguimiento de 252 participantes durante 12 meses, utilizando una combinación de encuestas sobre el estado de ánimo a través de smartphones y la tecnología de los dispositivos Fitbit.
A partir de los datos del estudioPROviding Mental Health Precision Treatment, el equipo analizó cómo los cambios en el número de pasos, la actividad de alta intensidad y la frecuencia cardíaca en reposo se correlacionaban con los estados emocionales diarios.
El ciclo entre actividad y estado de ánimo
Los investigadores hallaron un bucle de retroalimentación, pequeño pero fiable, entre el número de pasos diarios y el bienestar emocional. En concreto, las personas que reportaron un estado de ánimo superior a su promedio personal tendieron a dar más pasos al día siguiente. Por el contrario, un mayor número de pasos solía preceder a una mejor valoración del estado de ánimo.
Aunque el estudio también registró los "minutos de actividad intensa" —periodos de ejercicio de mayor intensidad—, los resultados fueron unidireccionales. La actividad de alta intensidad permitía predecir un mejor estado de ánimo al día siguiente, pero los investigadores no detectaron un efecto inverso en el que el ejercicio intenso provocara sesiones intensas con mayor frecuencia más adelante.
Los datos de los dispositivos Fitbit también monitorizaron la frecuencia cardíaca en reposo (FCR), pero no se encontró un vínculo significativo entre las fluctuaciones del ritmo cardíaco y los cambios diarios en el ánimo. No obstante, el estudio señaló que los participantes con niveles de ansiedad basal más altos experimentaron una mayor variabilidad diaria en su frecuencia cardíaca en reposo.
Mediante el uso del "fenotipado digital" —la recopilación pasiva de datos a través de sensores—, los investigadores pudieron observar estos patrones en entornos de la vida real en lugar de en un entorno clínico controlado. Los hallazgos sugieren que mantener un movimiento diario constante, especialmente en lo que respecta al número total de pasos, podría servir como una herramienta práctica para la regulación del estado de ánimo en el tratamiento del trastorno bipolar.