Keiko Fujimori lidera actualmente el conteo de los votos en las elecciones presidenciales peruanas, lo que la posiciona para una segunda vuelta, pese a los constantes reportes de falta de material electoral y las denuncias de fraude.
Con el 40% de los votos escrutados, la hija del ex autócrata Alberto Fujimori mantiene una ventaja sobre el candidato ultraconservador Rafael López Aliaga.
Fujimori calificó los resultados preliminares como una señal positiva para el país. "El enemigo es la izquierda", afirmó durante un breve discurso.
Esta es la cuarta vez que un integrante de la familia Fujimori llega a una segunda vuelta en Perú. El clan ya perdió batallas en el balotaje en 2011, 2016 y 2021.
El segundo puesto para la segunda vuelta sigue sin definirse. Candidatos como el socialdemócrata Jorge Nieto y el empresario Ricardo Belmont aún compiten por el lugar restante frente a López Aliaga.
Problemas logísticos y denuncias de fraude
El proceso electoral enfrentó graves obstáculos logísticos en un país donde el voto es obligatorio. Aproximadamente 63,000 ciudadanos no pudieron votar debido a que las mesas de sufragio se quedaron sin cédulas y ánforas.
Los votantes manifestaron su indignación contra las autoridades electorales. "Es muy frustrante que estas cosas estén ocurriendo aquí en Perú en pleno siglo XXI", comentó Martha Tumba, de 81 años, quien protestó en un centro de votación.
López Aliaga, conocido popularmente como "Porky", ya ha denunciado las irregularidades. "Esto es un fraude electoral muy grave y vamos a convocar a una protesta ciudadana", declaró temprano ese día.
La tensión aumentó cuando la policía anticorrupción y la fiscalía allanaron la sede electoral y una empresa de distribución de materiales. Los operativos buscan reunir pruebas sobre los incidentes reportados durante la jornada de votación.
En Lima, se formaron largas colas bajo un intenso calor y humedad. Muchos votantes esperaron durante horas, mientras diversos candidatos se sumaban a las críticas por la mala gestión del proceso electoral.
El próximo presidente heredará una nación sumida en una ola de criminalidad y una profunda inestabilidad política. Perú ha pasado por ocho presidentes distintos en apenas diez años.
"Estamos viviendo en un país del narcotráfico", señaló Elena Flores, una comerciante de 50 años del centro de Lima. Agregó que la actividad delictiva ha sobrepasado la capacidad de control del Estado.