James Rodríguez enfrenta en la Selección Colombia un análisis diferente al que recibió en clubes como León o el Minnesota United de la MLS. A pesar de la duda generada por su paso más reciente, el consenso entre los observadores apunta a que el capitán funge como estandarte emocional y técnico del equipo. La clave de su actual rol reside en la estrategia implementada por el cuerpo técnico de Néstor Lorenzo.
La conversación trasciende el rendimiento de un futbolista en declive. Se centra en cómo el técnico ha adaptado su rol a las condiciones actuales del jugador. “Lo que ha hecho Lorenzo es tratar de acomodarlo a un esquema en el que no lo sacrifique tanto, en el que le ponga muchos apoyos alrededor para que él no tenga que esforzarse tanto”, señaló Jenny Gámez, editora de deportes de El Tiempo, en declaraciones a Sports Illustrated México.
Gámez recordó que la conexión entre Lorenzo y James se forjó mucho antes de su etapa más brillante. “Ellos ya eran muy cercanos. Lorenzo era, en el cuerpo técnico de Pékerman, el hombre de la planeación. Entonces, en eso tenía mucha relación con James”, explicó la periodista.
Este vínculo se remonta al proceso de clasificación para el Mundial de 2014. Lorenzo formó parte del cuerpo técnico de José Pékerman, y fue allí donde observó el talento del zurdo en su momento de máximo esplendor. Gámez matizó el papel de Pékerman, señalando: “El genio del 2014 se llama José Pékerman. Él es el que pierde a Falcao cinco meses antes del Mundial y revoluciona el equipo de tal manera que presenta otra nómina distinta y otro estilo distinto en Brasil.”
Ahora, el mérito de Lorenzo radica en la gestión de esa experiencia. “No se trata de repetir el manual de 2014, porque ese James ya no existe, sino de adaptar lo aprendido a una versión más lenta y más cerca del epílogo que de la explosión”, comentó Gámez.
Isabella Echeverri, exseleccionada colombiana y analista de Telemundo, complementa esta visión desde la experiencia del campo de juego. Ella describe la metodología como la creación de un ecosistema alrededor del capitán. “Lo protege bastante. James tiene mucha libertad en el campo, pero tiene dos jugadores o tres jugadores detrás y uno adelante que le ayudan a hacer recorridos, sobre todo defensivos, para que cuando él tenga la pelota pueda tener la claridad de decidir bien y tomar buenas decisiones”, detalló Echeverri.
Este diseño táctico asegura que James no quede aislado ni obligado a realizar tareas defensivas extenuantes. La presencia constante de jugadores como Jefferson Lerma o John Arias, que equilibran el juego, permite al atacante llegar a las zonas de decisión con mayor lucidez y menor esfuerzo físico.
La confianza de Néstor Lorenzo, según los analistas, trasciende la simple nostalgia. Es una decisión táctica que reconoce que el valor del jugador en este punto de su carrera reside en su lectura y su capacidad de pausa, cualidades que no se consiguen únicamente con la juventud o la explosión física.
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