Phil Spencer ha anunciado su retiro de la dirección de Xbox tras casi cuarenta años en Microsoft, un movimiento que reconfigura la estrategia de la división de videojuegos de la tecnológica. Esta salida se produce junto con la dimisión de Sarah Bond, presidenta de Xbox, lo que indica una transición significativa en el liderazgo de la unidad.
Microsoft designó rápidamente a Asha Sharma como nueva presidenta de Microsoft Gaming y a Matt Booty como director de contenido de Xbox para gestionar el cambio. Sharma, quien previamente lideraba el producto en CoreAI, posee experiencia en plataformas, lo cual es clave mientras la compañía enfatiza la inteligencia artificial y los servicios.
Matt Booty asumirá la responsabilidad de cohesionar la estrategia de contenido para todas las propiedades bajo el sello Xbox, incluyendo sus estudios internos y franquicias principales. En su comunicación inicial, Sharma reafirmó el compromiso con los jugadores y la consola física, aunque la trayectoria apunta fuertemente hacia el ecosistema de servicios y la nube.
Según reportes internos citados por fayerwayer.com, la decisión de Spencer de retirarse fue comunicada a Satya Nadella en el otoño de 2025, sugiriendo que la transición ha sido planificada y no una reacción improvisada a eventos recientes. Spencer permanecerá como asesor hasta el verano para asegurar una transferencia ordenada de responsabilidades.
El legado de Spencer incluye el rescate de la marca tras la crisis inicial de Xbox One e impulsar servicios como Xbox Game Pass, redefiniendo la identidad de la plataforma en el mercado. Su partida deja un vacío en la figura pública de la marca, que equilibraba el desarrollo de hardware con una visión multiplataforma.
La nueva dirección enfrentará el desafío de mantener la identidad de Xbox mientras profundiza en la integración de IA y expansiones de servicio, elementos centrales de la visión de Microsoft para el futuro del entretenimiento interactivo. Los observadores del sector esperan que los sucesores mantengan la inercia creada por Spencer.
El movimiento subraya la prioridad de Microsoft en convertir Xbox en un ecosistema basado en servicios y tecnología de nube, más allá del hardware tradicional de consolas. La efectividad de Sharma y Booty se medirá por su capacidad para ejecutar esta estrategia sin alienar a la base de jugadores establecida.