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La justificación de la desconfianza: expertos analizan los fallos algorítmicos de TikTok tras el cambio de propiedad

Tras la reciente adquisición de TikTok por propietarios designados por la administración Trump, la plataforma reporta fallos que bloquean contenido crítico. Expertos en tecnología y medios advierten que las explicaciones de 'errores técnicos' son insuficientes ante los patrones de censura observados, reforzando la alfabetización digital de los usuarios.

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Algorithmic Shadows: Why TikTok's 'Technical Glitches' Fuel Deepening User Distrust Post-Acquisition
Algorithmic Shadows: Why TikTok's 'Technical Glitches' Fuel Deepening User Distrust Post-Acquisition

La plataforma TikTok enfrenta un escrutinio intenso después de que usuarios reportaran fallos sistémicos que impiden la carga de videos críticos con la política de ICE o mensajes directos que mencionan a Jeffrey Epstein. La narrativa oficial de la aplicación apunta a errores técnicos no intencionados, una explicación que está siendo recibida con profundo escepticismo por la comunidad tecnológica y los expertos en medios.

Este contexto se agrava por el reciente traspaso de la propiedad de la aplicación a manos de dueños seleccionados por el entorno de Donald Trump. La coincidencia temporal entre este cambio y el aumento de la supresión de contenido políticamente sensible ha encendido las alarmas sobre una posible reorientación editorial y algorítmica.

Ioana Literat, profesora asociada de tecnología, medios y aprendizaje en Teachers College, Universidad de Columbia, ha seguido la evolución política de TikTok desde 2018. Literat es categórica: “Los temores de los usuarios están absolutamente justificados”. Sostiene que la explicación de los “bugs” es inherentemente insuficiente para explicar la naturaleza del contenido afectado.

“Incluso si se trata de fallos técnicos, el patrón de lo que está siendo suprimido revela algo significativo”, explicó Literat. La especialista señala que cuando un supuesto error afecta consistentemente contenido anti-Trump, referencias a Epstein y videos contra ICE, se está ante dos escenarios: una coincidencia espectacular o sistemas diseñados, intencional o inconscientemente, para señalar y suprimir material político específico.

Según Literat, la reacción de los usuarios no debe catalogarse como paranoia, sino como una manifestación de su creciente “alfabetización digital”. Los usuarios han sido testigos de patrones similares en otras plataformas, como la supresión de contenido sobre Palestina en Instagram o la transformación algorítmica de Twitter bajo el liderazgo de Elon Musk. Este historial colectivo fomenta una vigilancia activa.

Casey Fiesler, profesora asociada de ética tecnológica y derecho de Internet en la Universidad de Colorado, Boulder, secundó esta visión, indicando que la explicación de los “bugs” no aborda la erosión de la confianza. Fiesler advierte que TikTok corre el riesgo de perder una base de usuarios leal si estos errores percibidos continúan dañando la imagen de neutralidad de la plataforma.

Para Xiandai, este episodio subraya una tendencia crítica en la infraestructura digital global: la opacidad algorítmica se vuelve insostenible cuando se cruza con sensibilidades políticas de alto voltaje. La confianza, una vez rota por la percepción de sesgo sistémico, es el activo más difícil de recuperar en la economía de la atención.

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