Chile busca consolidar un campus de inteligencia artificial en la Región de Antofagasta, aprovechando las condiciones de energía renovable y conectividad de la zona norte. El proyecto contempla una escala de infraestructura que parte con 100 megavatios y tiene el potencial de escalar hasta un gigavatio.
Según reportó elmostrador.cl, la propuesta se basa en la experiencia previa del país con la astronomía, donde la creación de marcos administrativos permitió que Chile albergara más del 60% de la capacidad mundial de observación para 2030.
La iniciativa surge en un contexto de expansión global de infraestructura crítica. Entre 2024 y 2025, operadores como Microsoft, Google, Amazon y Meta anunciaron inversiones superiores a los 300 mil millones de dólares en capacidad de cómputo.
Pilares de la regulación propuesta
El desarrollo de este campus requiere la ratificación de la administración actual para acelerar su ejecución. El plan ya cuenta con una fase de diagnóstico técnico financiada por la banca multilateral de desarrollo y una hoja de ruta consensuada.
Sin embargo, la implementación debe responder a reglas claras en cuatro áreas críticas. El primer punto exige asegurar la soberanía y el resguardo de datos mediante un régimen jurídico que defina las potestades de fiscalización antes de la firma de los contratos.
En segundo lugar, se busca que la Política Nacional de Inteligencia Artificial actúe como una condición habilitante para el entrenamiento de modelos en territorio nacional. Esto incluye un marco ético obligatorio para los procesos tecnológicos.
La propuesta también demanda la captura de valor local mediante la creación de empleos calificados y vínculos con las universidades de la región. El objetivo es evitar que el proyecto se limite únicamente a la venta de energía.
Finalmente, se establece la necesidad de estándares ambientales estrictos. Debido a la aridez de la zona, el diseño hídrico y energético debe cumplir con los niveles de eficiencia más exigentes a nivel mundial.
El texto analizado por elmostrador.cl sostiene que la regulación es fundamental para la viabilidad de estos proyectos. "Es un error pensar que pedir resguardos retrasa los proyectos de inversión: la regulación es justamente lo que vuelve financiable, defendible políticamente y sostenible en el tiempo a estos grandes proyectos de infraestructura tecnológica y de punta", señala la fuente.