La Era
Medio Ambiente

China impulsa la solar del desierto mientras mantiene alta la dependencia del carbón

A pesar de ser el mayor emisor global, China lidera la expansión mundial en capacidad renovable, albergando casi un tercio de la energía solar y eólica instalada. El país asiático está desplegando proyectos emblemáticos a gran escala en sus vastas zonas desérticas. Analistas señalan la tensión entre sus objetivos climáticos y la necesidad energética inmediata.

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China Accelerates Renewable Buildout Despite Dominating Global Emissions
China Accelerates Renewable Buildout Despite Dominating Global Emissions
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China, aunque actualmente es el principal emisor de gases de efecto invernadero a nivel mundial, está implementando simultáneamente el despliegue de energías renovables más ambicioso del planeta a un ritmo acelerado. El país alberga actualmente cerca de un tercio de la capacidad instalada total de energía solar y eólica a escala global, de acuerdo con reportes recientes.

La estrategia energética de Beijing involucra la construcción de megaproyectos fotovoltaicos en regiones desérticas y áridas, como parte de sus compromisos nacionales de neutralidad de carbono. Estos esfuerzos buscan asegurar el suministro eléctrico futuro mientras se gestiona una demanda creciente, según indicaron fuentes cercanas a los proyectos.

No obstante, la transición energética china enfrenta el desafío persistente de su alta dependencia del carbón, combustible que sigue siendo fundamental para la seguridad energética a corto plazo. La coexistencia de un crecimiento masivo en renovables y la continua quema de carbón subraya la complejidad de su política energética dual.

Reportajes recientes, incluyendo visitas a instalaciones clave, evidencian la magnitud de la infraestructura solar que China está levantando en terrenos desafiantes. Estas instalaciones están diseñadas para maximizar la captación de radiación solar en el oeste del país.

Expertos en mercados energéticos señalan que esta dualidad operativa genera implicaciones significativas para los mercados globales de materias primas y tecnología verde. La capacidad de China para escalar la producción de paneles solares influye directamente en los costes mundiales de la energía fotovoltaica.

El avance rápido en la instalación de capacidad renovable posiciona a China como un actor dominante en la cadena de suministro de transición energética. Sin embargo, la capacidad del país para desvincularse del carbón determinará el éxito global en la mitigación del cambio climático.

La comunidad internacional observa atentamente cómo Beijing equilibra sus imperativos de crecimiento económico con sus metas climáticas declaradas. El resultado de esta política interna tendrá repercusiones directas en los objetivos globales de descarbonización para esta década, según análisis económicos.

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