El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, rechazó públicamente la invitación del Kremlin para sostener conversaciones de paz con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Moscú. En cambio, el mandatario ucraniano desafió a Putin a viajar a Kiev para dialogar, según reportó tvpworld.com el viernes.
La declaración de Zelenski fue una respuesta directa a Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, quien había manifestado el miércoles la disposición de Rusia para garantizar la seguridad de Zelenski si viajaba a la capital rusa. Ushakov afirmó que Moscú no se ha negado a contactos y estaba preparada para proveer las "condiciones de trabajo necesarias".
Zelenski declaró a los periodistas que la invitación a Moscú es equivalente a invitar a Putin a Kiev, añadiendo: "Lo invito abiertamente, si se atreve". El presidente ucraniano enfatizó que su país es serio respecto a poner fin a la guerra y que cualquier formato real de reunión entre líderes sería aceptable.
Los dos líderes no han sostenido conversaciones cara a cara desde la invasión a gran escala de febrero de 2022, con Zelenski alegando consistentemente que Putin busca evadir negociaciones directas. Ya el año pasado, Putin había declinado la propuesta de Zelenski de reunirse en Estambul, proponiendo Moscú como sede, una oferta que también fue rechazada entonces.
En otro frente, Zelenski abordó los informes sobre un supuesto acuerdo con Estados Unidos, bajo la gestión del presidente Donald Trump, para detener los ataques aéreos contra Kiev hasta el domingo debido al frío extremo. El líder ucraniano indicó que no existe una tregua formal para cesar los ataques a la infraestructura energética.
Sin embargo, Zelenski señaló que Kiev estaría dispuesto a una reciprocidad si Moscú implementa una medida similar de cese de hostilidades. Los ataques rusos recientes a instalaciones de energía han dejado a cientos de miles de residentes sin calefacción en medio de temperaturas que han descendido por debajo de los –15 grados Celsius.
El rechazo a la sede propuesta subraya la profunda desconfianza geopolítica entre ambos bandos, manteniendo estancados los esfuerzos diplomáticos formales. El pulso sobre la ubicación de las negociaciones refleja la dinámica de poder y la falta de consenso sobre las condiciones previas al cese del conflicto.