El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, publicó un video conmemorativo del cuarto aniversario de la invasión rusa, revelando por primera vez detalles del complejo de búnkeres desde donde ha coordinado la resistencia nacional. El discurso, filmado en la austera oficina subterránea en la calle Bankova, sirve como un símbolo de la tenacidad ucraniana frente a la agresión de Moscú.
Sentado en una sala de paredes blancas, Zelenski relató los momentos iniciales del conflicto, destacando una conversación clave con el presidente estadounidense Joe Biden. Según el mandatario ucraniano, Biden le ofreció transporte urgente para evacuar el país, a lo que Zelenski respondió solicitando municiones en lugar de ayuda para la huida.
El recorrido visual mostró los pasillos del complejo, caracterizados por techos bajos, tuberías expuestas y una iluminación funcional, contrastando con carteles patrióticos que honran el esfuerzo bélico. La instalación, construida entre 1936 y 1939, albergó previamente sedes del Partido Comunista y el Distrito Militar Especial de Kiev.
Zelenski enfatizó que ese espacio reducido fue el centro neurálgico para la toma de decisiones críticas, incluyendo la coordinación diaria con el alto mando militar y la gestión de suministros esenciales. Detalló que desde allí se organizó la entrega de armamento, medicinas y alimentos a las ciudades sitiadas por las fuerzas rusas.
El edificio histórico combina arquitectura clásica y barroca ucraniana, y sus estrechos corredores dirigen a oficinas destinadas a la presidencia, el gabinete de ministros y el parlamento. Las señales direccionales en azul y amarillo marcan el laberinto subterráneo, ofreciendo un contrapunto a la cinta de seguridad roja y blanca visible en algunos techos.
El discurso de 19 minutos tuvo como objetivo principal reforzar la moral interna y recordar a la ciudadanía el espíritu de unidad desplegado desde el inicio de la escalada bélica. La difusión de estas imágenes busca consolidar la narrativa de liderazgo firme y continuado desde el corazón del poder ucraniano.
Para la comunidad internacional y analistas de defensa, el búnker de Bankova se ha consolidado como un ícono de la soberanía no cedida, similar a cómo otros líderes han utilizado refugios históricos en tiempos de crisis extrema.