El presidente ucraniano, Volodímir Zelenskyy, anunció el viernes el inicio de una pausa de una semana en los ataques mutuos contra la infraestructura energética, coincidiendo con un descenso drástico de las temperaturas invernales. Zelenskyy indicó que, con excepción de un ataque a la infraestructura de gas en la región de Donetsk, no se registraron incursiones contra instalaciones críticas desde el viernes por la noche.
El Kremlin, a través del portavoz Dmitri Peskov, matizó el acuerdo, afirmando que Moscú solo se comprometió a abstenerse de atacar Kiev hasta el domingo primero de febrero, respondiendo a una solicitud personal del presidente estadounidense Donald Trump para facilitar negociaciones. En la capital, Kiev, el alcalde Vitali Klitschko reportó que 253 edificios de apartamentos permanecían sin calefacción debido a las bajas temperaturas, que alcanzaron los -23 grados Celsius.
En el frente de combate, las fuerzas rusas intensificaron los ataques convencionales en el sur del país, según reportes de gobernadores regionales. El gobernador de Jersón, Oleksandr Prokudin, informó de la muerte del conductor de un minibús y cinco heridos por un ataque ruso, además de tres muertes previas en la región por drones y artillería.
El Ministerio de Defensa de Ucrania detalló que Rusia lanzó un misil balístico Iskander-M y 111 drones durante la noche, aunque las defensas aéreas ucranianas lograron derribar cerca de 80 de estos aparatos. Paralelamente, el primer ministro ucraniano, Yulia Sviridenko, señaló que la infraestructura ferroviaria fue objetivo de siete ataques rusos en las últimas 24 horas.
En el plano territorial, los medios estatales rusos informaron de la captura de las localidades de Ternuvate y Richne en Zaporiyia, y Berestok en Donetsk. Monitoreos ucranianos, como DeepState, indicaron avances rusos cerca de Hrabovske en Sumy y la ocupación de Zlahoda en Dnipropetrovsk.
Diplomáticamente, Zelenskyy reiteró su disposición a dialogar con el presidente Putin, pero solo en Kiev y rechazando Moscú o Bielorrusia como sedes. Por su parte, el presidente de la Duma Estatal rusa, Viacheslav Volodin, insistió en que Moscú debe emplear armamento más potente para alcanzar los objetivos de la denominada 'operación militar especial'.
En el ámbito económico y marítimo, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso declaró que utilizará "todos los medios disponibles" para proteger buques bajo bandera rusa, tras la interceptación por parte de la marina francesa del petrolero "Grinch". Adicionalmente, la Unión Europea incluyó a Rusia en su lista negra por riesgo de lavado de dinero, una medida que, según la jefa de política exterior Kaja Kallas, aumentará los costos de las transacciones bancarias rusas.