El gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por los kurdos, anunciaron un acuerdo de alto el fuego y un plan de integración gradual de sus respectivas fuerzas de seguridad. Este entendimiento busca estabilizar el control territorial en el noreste de Siria tras semanas de intensos combates y avances gubernamentales, según reportó France 24.
El elemento central del acuerdo implica la retirada de las unidades combatientes de las líneas del frente, facilitando la consolidación de las posiciones gubernamentales. Además, unidades del Ejército Árabe Sirio se desplegarán en los centros urbanos clave de Hasakah y Qamishli, centros neurálgicos de la región.
Este pacto se materializa después de que el ejército del presidente Bashar al Asad capturara importantes extensiones de territorio controlado por los kurdos durante el mes en curso. Dichas operaciones militares habían reducido significativamente el área bajo la administración autónoma kurda, presionando a las FDS a negociar desde una posición de debilidad.
La estructura del acuerdo también contempla la fusión de las fuerzas de seguridad locales, actualmente bajo control kurdo, con las estructuras de seguridad del Estado sirio. Este proceso de integración se llevará a cabo de manera escalonada, aunque los detalles específicos sobre la cadena de mando y la autonomía operativa no fueron divulgados inmediatamente.
El contexto geopolítico es crucial, ya que el acuerdo podría redefinir las dinámicas de poder en el noreste sirio, una zona históricamente disputada y con presencia de intereses internacionales, incluyendo Estados Unidos y Rusia. La integración busca formalizar el retorno de la autoridad central a áreas que habían operado bajo autogobierno de facto.
Analistas señalan que, si bien el acuerdo detiene el conflicto inmediato, la implementación de la fusión de fuerzas será un desafío logístico y político significativo. La capacidad del gobierno central para integrar a combatientes con una ideología y entrenamiento distintos será monitoreada de cerca por actores regionales.
El cese de hostilidades permite a Damasco reafirmar su soberanía sobre vastas áreas del país, mientras que para las FDS representa una vía para preservar cierta influencia local a cambio de someterse a la estructura de seguridad nacional.